jueves, 18 de agosto de 2011

EL MATRIMONIO, VOCACION DE SERVICIO

TEMA Nº  10

EL MATRIMONIO ES VOCACION DE SERVICIO

1.    Objetivo.- Reflexionar sobre la realidad de la vida en matrimonio para asumir una responsabilidad con amor y seriedad en la de formar una familia propia.
2.    UNA COMUNIDAD DE AMOR
El matrimonio tiene una alta vocación y un gran ideal: ser una comunidad de amor. En el matrimonio, la pareja se une porque el amor les ha encontrado a los dos y les ha unido con el vínculo del amor.
Sólo el amor es capaz de hacer la gran maravilla  de hacer una comunidad tan hermosa y fecunda, el matrimonio.

3.    EL SACRIFICIO DEL VERDADERO AMOR EN EL MATRIMONIO
Era un matrimonio pobre. Ella hilaba a la  puerta de su choza, pensando en su marido.
Todo el que pasaba, se quedaba prendado de la belleza de su cabello negro largo como hebras brillantes salidas de su rueca. El iba cada día al mercado a vender algunas frutas. A la sombra de un árbol se sentaba a esperar, sujetando entre los dientes una pipa vacía. No llegaba el dinero para comprar un pellizco de tabaco. Se acercaba el día del aniversario de la boda y ella no cesaba de preguntarse qué podría regalar a su marido. Y. además. ¿Con que dinero?
Una idea cruzó su mente. Sintió un escalofrío al pensarlo, pero al decidirse, todo su cuerpo se estremeció de gozo: vendería su pelo para comprarle tabaco. Ya imaginaba a su hombre en la plaza, sentado ante sus frutas, dando bocanadas a su pipa: aromas de incienso y de jazmín darían al dueño del puestecillo la solemnidad y prestigio de un verdadero comerciante. Sólo obtuvo por su pelo unas cuantas monedas, pero eligió con cuidado el más fino estuche de tabaco. El perfume de las hojas arrugadas compensaba largamente el sacrificio de su pelo.

Al llegar la tarde regresó el marido. Venía cantando por el camino. Traía en mano un pequeño envoltorio: eran unos peines para su mujer, que acababa de comprar tras vender su pipa.
4.     MATRIMONIO: DOS PERSONAS UNIDAS, PERO DISTINTAS
En el matrimonio el hombre y la mujer se unen para vivir juntos, para hacerse felices, para compartir... pero nadie pierde su personalidad, ni nadie de los dos se adueña del otro, ni la unión es una mezcla. En el matrimonio, cada uno de los esposos es una persona que mantiene y cuida su personalidad, su libertad, su independencia y su carácter. El matrimonio es una unión por amor, no una fusión o un dominio. El esposo y la esposa se complementan uno al otro, pero ninguno quiere hacer que el otro sea como él es y como él quiere que sea.

Entonces Almira hablo de nuevo y dijo: ¿qué nos dices del matrimonio, maestro? él respondió, diciendo: Ustedes han nacido juntos y juntos permanecerán para todo y siempre. Juntos estarán cuando las blancas alas de la muerte dispersen sus días. Sí, juntos permanecerán en la silenciosa memoria de Dios.
Pero que haya espacios en su comunión, y que los vientos del cielo dancen entre ustedes.
Ámense uno al otro, pero no hagan del amor una cadena: que sea más bien un mar bullente entre las playas de sus almas. Llénense las copas el uno al otro, pero no beban en una sola copa. Compartan su pan, pero no coman del mismo trozo.

Bailen y canten juntos y sean alegres, pero permitan que cada uno pueda estar solo, al igual que las cuerdas de la guitarra están separadas y, no obstante, vibran con la misma armonía.
Dense su corazón, pero no se entreguen en custodio. Ya que sólo la mano de la vida puede guardar sus corazones de ustedes. Vivan juntos, pero tampoco demasiado próximos, ya que los pilares se erigen a distancia, y el tajibo y el ciprés no crecen a la sombra uno del otro”
(GK Gibrán)
5.    EL AMOR, EL DON MÁS GRANDE
Sólo el amor es capaz de hacer del matrimonio una experiencia dichosa y bella. Cuando falta el amor, todo se viene abajo y el matrimonio es un conjunto de egoísmos y de intereses que lo afean y los pervierten. Cuidar el amor primero y hacerlo fructificar con mimo y con cariño es la vocación de todo esposo que se case por amor.
6.    EL DECALOGO DEL AMOR EN EL MATRIMONIO
1. La razón debe guiar tu corazón.
Es toda la persona la que ama, y ésta debe ser asesorada siempre por la razón. El amor ciego nunca fue duradero ni verdadero.
2. Amarás sin buscar utilidad.
El amor exige una maduración afectiva, por la cual el deseo de poseer al otro se sustituye por el deseo de darse al amigo o a la persona amada.
3. No confundirás amor con egoísmo.
El egoísmo usa de las personas como si fueran objetos, cosas, esclavizándolas y manipulándolas. El amor sólo piensa en el bien y en la realización del amigo y de la persona amada.
4. El amor te ayudará a superar las dificultades.
Con el amor y por el amor sentirás la alegría de vivir, fuerza potenciadora para conseguir las más difíciles metas. La alegría y el amor son las dos alas para las grandes empresas.
5. El amor te exigirá disponibilidad.
Vulgarmente podríamos decir que el amor esclaviza, pero es la única esclavitud que gratifica, personaliza y forja felicidad.
6. No olvides que el amor es un arte.
En todo arte éstos son los tres pasos necesarios para aprenderlo: dominio de la teoría, de la práctica y considerarlo como algo fundamental en tu vida. Lo más difícil es aprender a amar, aunque algunos consideran el aprendizaje del amor tan fácil como caminar por la calle.
7. Descubrirás que el amor humano no es un juego barato.
No sería auténtico amor porque te despersonaliza y pone tensiones en tu corazón.
8. Con el amor construirás una convivencia fraterna.
El amor exige salir de ti mismo y de tus egoísmos, para desembocar en un sabroso altruismo o donación sin reservas.
9. Dios es el manantial del amor.
La Biblia nos dice que Dios es amor y germen de todo amor. El amor es Dios (1 Jn 4,7).
10. El amor es fuente de vida.
Con tu amor darás sentido a las personas con las cuales convivas y, el día de mañana, será tu felicidad.
7.    LOS PROBLEMAS DE LOS ESPOSOS
El matrimonio, a pesar de tener una bella vocación de amor y de ser una bella experiencia, no logra, en muchos casos, cumplir con su ideal. El deseo es muy grande, pero la realidad de los matrimonios es muy pobre y presenta muchos problemas. La realidad es que muchos matrimonios no son felices. Más bien, para muchas mujeres y para muchos hombres el matrimonio no satisface su necesidad de amor y su deseo de convivir en paz y armonía. ¿Qué les pasa a los matrimonios que no logran su fin?

7.1. LOS PROBLEMAS DE LAS PAREJAS:
- Muchos se juntan muy jóvenes y con una gran inmadurez
- Muchas parejas se juntan precipitadamente, sin pensar bien lo importante que es formar un matrimonio y una familia
- Muchas parejas se juntan por el embarazo de la mujer
- Muchas familias viven en extrema pobreza
- Muchas parejas sufren el desempleo
- Algunos esposos se dejan llevar sólo por el impulso y por el enamoramiento de otra mujer o de otro hombre y abandonan su pareja y su familia.
- La borrachera es un cáncer para muchas parejas
- El machismo despreciativo de la mujer
- Muchos maridos convierten a su esposa en una criada de ellos, no en una esposa
- el hombre toma las decisiones, sin contar con su esposa
- se hace lo que el hombre quiere y desea, sin tener en cuenta los deseos de la mujer o sus opiniones
- se tienen muchos hijos, que, luego, no se pueden criar ni educar bien, el hombre o la mujer abandona el hogar sin pensar en las consecuencias tan graves que esto tiene para la familia
- muchos esposos son infieles a sus parejas
- algunas familias se entrometen en los asuntos de la pareja
- algunos se casan sin pensar que el matrimonio es para siempre y que han de cuidar a los hijos toda la vida

8.    EL MATRIMONIO, UNIDOS POR EL AMOR
El proyecto de Dios fue siempre que el hombre y la mujer convivieran como compañeros, unidos por el amor. Los dos, el hombre y la mujer, son iguales y deben tratarse y respetarse por igual. Los dos tienen los mismos derechos. Lo que les une a los esposos no es la conveniencia, ni el interés, ni el dominio, sino el amor. El matrimonio es una comunidad de amor, y quien lo forma sabe que se une por amor y para amarse.

ASÍ LO DICE LA BIBLIA:
Gen, 1,27-28.
Gen. 2, 18.23-24
Mateo 19,3-6
1 Corintios 7,10
Efesios 5,25-33
9.    EL MATRIMONIO ES UNA VOCACIÓN
El matrimonio es una vocación del Señor. Quien desea unirse en matrimonio, es porque el Señor le llama a vivir el amor en comunidad con su esposo(a). A través del amor, los esposos se dan y se reciben a sí mismos. Este amor supone compartir y proyectar la vida juntos. El matrimonio no nace de un deseo carnal, ni de un impulso erótico simplemente, sino de una vocación al amor. En el matrimonio se comparten todos los niveles del amor, incluido el sexual. Los dos esposos han sido llamados por Dios para formar la comunidad matrimonial y, así, inaugurar una familia.
10.  EL MATRIMONIO EN LOS DOCUMENTOS DE LA IGLESIA
“Fundada por el creador la íntima comunidad conyuga de vida y amor se establece sobre la alianza de los cónyuges, es decir, sobre su consentimiento personal e irrevocable. Así, del acto humano por el cual los esposos se dan y se reciben mutuamente, nace, ante la sociedad una institución confirmada por la ley divina”.
                                                                                       (Vaticano II, Gaudium et spes, 48)
“El sacramento del matrimonio significa la unión de Cristo con la iglesia. Da a los esposos la gracia de amarse con el amor con que Cristo amo a su iglesia.
La unidad, la indisolubilidad y la apertura a la fecundidad, son esenciales al matrimonio, la poligamia es incompatible con la unida del matrimonio. El divorcio separa lo que Dios ha unido, el  rechazo de la fecundidad priva a la vida conyugal de su don más excelente el hijo”.
                                                                                    (Catecismo de la Iglesia Católica, 1661.1664)


11. TRABAJO DE PROFUNDIZACION EN GRUPOS HASTA DE TRES

  1. Responder el siguiente cuestionario
- ¿Que ideas y opiniones puedes dar sobre el matrimonio?
- ¿Qué requisitos debe cumplir un joven y una señorita, para decidir y asumir el matrimonio?
- ¿Qué opinas sobre las relaciones prematrimoniales y el concubinato que no llega al matrimonio religioso ni civil?
  1. Investiga un tema concreto referido al matrimonio para crear un debate en el curso. Por ejemplo: El noviazgo, el concubinato, matrimonio civil y religioso, planificación familiar, realidad de la familia, problemas familiares, etc.

miércoles, 10 de agosto de 2011

PROFESION CON VOCACION

TEMA Nº 9
EN BUSQUEDA DE UNA PROFESION CON VOCACION


1.      Objetivo.- Promover una conciencia autentica sobre las cualidades, aptitudes y la vocación personal para decidir y optar por una profesión al servicio del prójimo y que aporte al desarrollo de la sociedad.

2.      Crecer y madurar.- Que doloroso es ver a jóvenes tristes y deprimidos y es peor ver a un joven echando a perder su vida. En realidad hay muchos jóvenes que no saben para que están, ni para que sirve vivir, por no tener ideales, ni ilusiones, ni anhelos de hacer algo por su pueblo, su familia ni por nadie. Hay muchos que se niegan a arriesgarse y comprometerse verdaderamente con una responsabilidad, y prefieren la vida fácil y sencilla y se quedan inmóviles en la seguridad de lo siempre conocido y bajo la protección de los padres y la familia.
Los jóvenes que no maduran piensan que no sirven y no valen porque tienen miedo a la vida, al futuro, a los otros y a si mismos porque se niegan a madurar para buscar una nueva forma de vida.   
3.      VOCACIÓN, PROFESIÓN Y TRABAJO
3.1.   ¿Qué es Vocación?
En realidad, la palabra VOCACIÓN proviene del latín: VOCARE, que significa llamado. Sentir una vocación equivale a decir que alguien me está llamando. De otra manera no tiene sentido. Es a lo que tu estas llamado a ser, con lo que tu te sientes identificado y lo podrías hacer toda  tu vida siendo feliz. Un camino de vida determinado por una estructura interna de carácter, capaz de brindar no sólo el medio para ganarse la vida, sino también la sensación de estar conectado a un propósito y significado más profundos.
3.2.   ¿Qué es profesión?
Es la carrera universitaria  que estudian las personas y a la que se dedican durante toda su vida, si tienen la oportunidad de hacerlo.
3.3.   ¿Qué es Trabajo?
Es el oficio al que se dedican las personas para conseguir dinero.
3.4.   ¿Qué consideras más importante lo que ganas o trabajar en lo que te gusta?
Trabajar en lo que te gusta, ya que si trabajas con gusto lo haces mejor, y te destacaras en ello logrando el éxito, y lo mañas importante que es la felicidad, ya que puede ser que ganes mucho dinero, pero si no te dedicas a lo que te gusta en el fondo siempre estarás frustrado por no haber logrado conseguir tus verdaderas metas, y tu felicidad, que es lo que todo ser humano codicia. 
3.5.   ¿Qué habilidades debes tener para la carrera que seleccionaste? (Mencionar la Carrera)
 Ejemplo:
Yo por ahora tengo decidido estudiar medicina, y para eso requiero ser responsable, organizada, estar dispuesta a sacrificar días de fiestas, y sobre todo estudiar mucho, pero estoy dispuesta a todo ello, ya que es mi sueño, y mi mayor meta por el momento.
3.6.   ¿Qué tienes que estudiar lo que te dicen (familiares, tutores, profesores, psicólogos, etc.) o lo que te gusta?
Lo que te gusta ya que  si estudias algo que no te gusta, lo más probable es que a mitad de la carrera te cambies, o si la logras terminar no serás feliz, ya que tendrás que dedicar toda tu vida a algo que no te gusta hacer, lo que provocara un sentimiento de frustración, te bajara la autoestima, lo que no permitirá jamás que llegues a alcanzar el éxito en tu vida y la preciada felicidad.

4.      PARA TODO HACE FALTA VOCACIÓN
Para ser sacerdote o maestro, se dirá, “hace falta vocación”. ¿También para ser médico, político, militar? Desde luego nos resultaría extraño que de alguien se nos dijera, sin cierta sorna, que tiene “vocación de registrador de la propiedad”.
Por otra parte, oímos decir que “para todo hace falta vocación”. Sin duda, se quiere decir con esto que para realizar con gusto, con entrega, cualquier actividad o trabajo, hace falta cierta inclinación.
Con la idea más generalizada de vocación se vinculan las de aptitud-aptitudes, inclinación, afición y gusto, por más que haya casos en los que el “llamado” no encuentre precisamente grata la tarea para la que se le reclama. Con tanta amplitud se usa el término vocación que incluso de quien soporta una situación indigna sin signos ni ánimo alguno de rebeldía se dirá que tiene vocación para ellas.
Así, aunque con intención irónico-reprobatoria, se dirá de alguien, que “tiene vocación de esclavo”. Son, pues, diversos los planos y sentidos en que cabe hablar y se habla de vocación.
4.1.   Destino, vocación, proyecto de vida, profesión
Por vocación, sin más, se entendía casi exclusivamente vocación “religiosa” (llamada al estado sacerdotal o religioso). Y a este sentido del término “vocación” corresponde, por cierto, otro muy particular del término “profesión”. La respuesta positiva a un determinado tipo de vocación religiosa supone “profesar” en una orden o congregación, mediante un acto solemne que se denomina justamente “profesión”. Y esa vocación religiosa aparece referida, adviértase, no tanto a unas actividades, sino a un estado y estilo de vida inmediatamente determinado por una opción fundamental ante la gran cuestión por el sentido mismo de la existencia. El primero y más alto plano en el que puede considerarse la vocación es precisamente éste, transcendente, antropológico- metafísico, religioso, moral, del destino y sentido de la existencia. El destino último que atribuyo a mi existencia y que le confiere sentido es para mí exigencia y deber, llamada, vocación a la que he dado una respuesta: la de su plena realización que es mi plena autorrealización y mi felicidad.  Esa sería la que podemos llamar vocación existencial. La respuesta a esa vocación radical, fundamental, existencial puede revestir diversas formas de vida, puede concretarse en distintos proyectos de vida. Y en un proyecto de vida se incluye el de la propia dedicación profesional.
4.2.   Distingamos las voces de los ecos…
Si ha de decirse que la vocación fundamental es la vocación de ser hombre, esto no impide, obviamente, decir que también son objeto de vocación, de acuerdo con la acepción propia de este término, formas y estados particulares de ser hombre o mujer y desde ahí, en dirección descendente, hasta actividades, las más modestas.
La vocación como tal, como llamada, reviste muy diversas formas, se manifiesta de muy diversos modos, suena con mayor o menor fuerza, se nos vocea o se nos susurra, se oye nítida o confusa, abierta o “cifrada”. Si de ordinario esa llamada es, de uno u otro modo, una “voz interior”, es también vocación en su más literal sentido la llamada externa que tiene lugar a veces rodeada de signos extra-ordinarios (Hech. 9, 3-6). Y no todas las llamadas, inclinaciones, incitaciones, que en cuanto tales son literalmente “vocaciones”, son positivas, constructivas; las hay destructivas. Y no todas conciliables; las hay contradictorias. Necesario es el espíritu de discernimiento que nos lleve a distinguir las voces de los ecos…
4.3.   Vocación, amor, autorrealización, felicidad
En su sentido más propio y elevado, marcado por sus originarias connotaciones religiosas y morales, la vocación se entiende referida a actividades de especial excelencia intrínseca y a motivaciones e intenciones moralmente elevadas, desinteresadas.
En esas elevadas motivaciones e intenciones radicaría la fuerza que permite superar, mediante esfuerzos impagables, las dificultades de que parecen acompañadas las actividades para las que tradicionalmente se ha pensado que es necesaria una muy marcada vocación. Pero todo lo dicho de la vocación en su sentido más elevado puede decirse, en mayor o menor medida, de toda verdadera vocación aunque no esté marcada por una relación directa con grandes “causas” y fines “superiores”. Así en aquel, cualquiera sea, de quien pueda decirse que tiene vocación encontraremos sin duda amor por lo que hace, cuidado en hacerlo del modo más excelente, disposición a ir, en tiempo, esfuerzo y esmero, más allá de lo reglamentariamente exigible.
Las intenciones e intereses de quien lleva a cabo una actividad por vocación se identificarán con los de la actividad misma y en todo caso, nunca ésta se verá desatendida o perjudicada por aquéllos. Quien desempeña sus tareas con vocación encuentra en ellas el gozo superior de su propia realización personal y sin duda está en condiciones de ser más feliz que quien sólo actúa por móviles “extrínsecos” a su quehacer mismo.

5.      ENTRE HACER LO QUE QUIERO Y QUERER LO QUE HAGO.
Entre el “hobby” y la rebeldía…
Hay actividades, dedicaciones, situaciones profesionales alejadas de la que se siente como vocación, sobre las que, no obstante, puede proyectarse un sentido que de alguna manera las “vocacionaliza” en sí mismas. Pero hay situaciones “profesionales-laborales” que, por su propia naturaleza, por su intrínseca o circunstancial anti-humanidad, inmoralidad, indignidad, no son vocacionalmente “redimibles”. Esas situaciones pueden, con todo, paradójicamente convertirse, ellas mismas, en origen de una verdadera vocación, situada en un plano meta-profesional, en llamada justo a “salir fuera”, “dar un salto” vocacional a un plano superior, liberador y a emprender la lucha contra la injusticia ante la que sólo puede dejar de sentir rebeldía quien tenga “vocación de esclavo”. En todo caso, es un hecho que, para un número muy elevado de personas, entre vocación y profesión no sólo no hay, en muchos casos, coincidencia sino que se produce una abismal distancia. El proyecto de vida, en el que ha de concretarse nuestro personal modo de realizar nuestra vocación existencial última, no es necesariamente, ni de hecho lo es para los más, un diseño consciente y libremente elaborado con carácter previo a su realización, sino que, en gran medida y para los más, es el proyecto que se me da y ante el que mi decisión será la de rechazarlo o aceptarlo, gozarlo, soportarlo o sublimarlo, y hacer así de la necesidad virtud o condena (Os 1, 2-2) ¡Para cuántas personas, innúmeras, el trabajo es sólo el medio con que ganar tiempo para intentar “realizarse” en la que consideran su verdadera vocación!. En el amplio y variado campo del “hobby”, junto a actividades de puro “entretenimiento” (en último término, de terapia a la presión de trabajo y al servicio, por lo mismo, de la propia actividad laboral-profesional), se sitúan aquellas mediante las que “se da salida” de alguna manera a los verdaderos impulsos vocacionales. Entre vocación y afición cabe un camino de doble dirección. Advirtamos que una misma actividad material (la de jardinería) puede revestir la condición de “profesional” (en el jardinero) y de ocio creativo puramente vocacional.
Vocación del latín; Vocare: llamar, esta pequeña palabra, que puede parecer  tan común para muchos, tiene un gran significado y es ahí cuando entramos en un gran dilema vocación v/s profesión, pero ¿Qué querré decir con esta frase?, es algo que esta afectando a nuestra sociedad y a cada uno de nosotros. Hay una pregunta que nos deberíamos hacer ¿Estudiamos o hicimos lo que soñamos en algún momento o seguimos el sistema en qué estamos inmersos?, es difícil responder cuando nos planteamos esa pregunta, porque nosotros mismos, sino seguimos lo que realmente queríamos ser, es decir nuestra vocación, tratamos de negar esa realidad y nos conformamos con la realidad que tenemos, nuestra profesión, pero ahí viene otra pregunta ¿Me llenara completamente mi profesión? Eso solo quizás se podría saber si estudiáramos o realizáramos nuestra vocación. En el momento en que empiezo mi profesión es cuando me pregunto ¿Tendré la vocación que necesito para esta especialidad?, es una pregunta realmente clave, porque no solo nos afecta a nosotros sino también a terceros, ya que al desempeñarnos profesionalmente tenemos que trabajar con terceros, hay profesiones que tienen más relaciones interpersonales y eso podría afectar más, entonces ya no pasa por lo que nos pasa a uno sino también por lo que le pasa al otro, es cuando ahí uno se replantea ¿En verdad tendré que estudiar una carrera por plata?, porque hay que recordar que ya hay terceros involucrados en esto. Es por este motivo que hay una pregunta que nunca esta demás ¿Me veo en 20 años más en lo mismo? Para terminar este análisis, quiero dejarlos con una reflexión ¿Vocación o profesión?

6.1.   Testimonio
Ángela Mora.  Octubre 2009 a las 10:36 PM
Para mi es primordial la vocación, el problema es que muchas veces la sociedad nos limita a elegir lo que queremos estudiar. Un ejemplo es las familias que esperan que sus hijos estudien carreras como medicina, derecho, entre otras, ya que tienen garantizado un buen sueldo para vivir cómodamente, A diferencia de carreras más artísticas como música o teatro, en donde es muy difícil por lo menos en Sudamérica poder triunfar, por la poca apreciación a la cultura y las artes.
En el caso de la psicología, suele ocurrir lo mismo, muchos prefieren psicología laboral porque tendrían un mejor sueldo. Mi opinión es que debemos estar a gusto en lo que trabajamos, en especial los psicólogos, para así poder dar un buen desempeño en lo que hacemos. Muchas veces suele ocurrir que las personas que estudian algo que les apasiona les va mucho mejor que a personas que estudiaron alguna carrera solo para ganar un mejor sueldo.
7.      VOCACIÓN HUMANA Y PROFESIÓN
Al hablar de vocación humana queremos decir que el hombre tiene un destino ó misión en el mundo, que debe ir realizando mediante su propia actividad, convirtiéndolo en parte de historia particular.
Cuando hablamos de profesión, es  porque a trabé de ella, como actividad central de nuestra vida, vamos haciendo realidad nuestra propia misión en el mundo.
1º)  Debemos tomar conciencia de nuestra vocación profesional. Hay que descubrir la vocación a la que me siento llamado y que debo ejercer por medio de una profesión.
Vocación profesional no es lo mismo que ser funcionario de rutina, que ejercer una actividad concreta.
Debo investigar el para qué de mi actividad y así descubriré las motivaciones de mi trabajo.
2º)  Trabajar por vocación: unas personas se sienten realizadas y felices con su trabajo; muchas otras no están a gusto con la profesión que ejercen.
Trabajar por vocación alude a la vocación de aquellos en los que  la profesión ó dedicación principal al trabajo coincide con las aptitudes, disposiciones y gustos personales.
Rasgos de los que trabajan por vocación:
a)      Adaptación; hay un ajuste entre aptitudes e inclinación con la dedicación al trabajo.
b)      Satisfacción; trabajar así produce gozo y satisfacción, son personas que contagian felicidad, dan la impresión de que todo les es fácil y natural.
c)      Rendimiento; éste será mayor que cuando se trabaja sin cualidades , forzado ó con desganas.
d)     Personalización; algunas personas se encuentran  comprometidas con su trabajo, y esto les ayuda a la creatividad y realización personal.
e)      Superación; no contentos con lo conseguido, intentan superarse y hacerlo cada vez mejor.
3º) Significación cristiana sobre nuestro trabajo
a)      Existe para cada hombre una misión que cumplir, una vocación ó una llamada por parte de Dios. Esta afirmación se encuentra repetidas veces en el Concilio Vat. II.
“La Iglesia sabe perfectamente que su mensaje está de acuerdo con los deseos más profundos del corazón humano cuando reivindica la dignidad de la vocación del hombre, devolviendo la esperanza a quienes desesperan ya de sus destinos más altos”. (I.M. 21)
b)      Esta vocación nos viene de Dios (Ef. 1,3-5).
c)      Esta llamada es para todos los hombres sin distinción de razas, religión, cultura……
“La igualdad fundamental entre todos los hombres exige un reconocimiento cada vez mayor. Porque todos ellos, dotados de alma racional y creados a imagen de Dios, tienen la misma naturaleza y el mismo origen. Y porque redimidos por Xto. Disfrutan de la misma vocación y de idéntico destino”. I.M. 29)
d)     La vocación humana en general se concreta en cada hombre en una vocación particular y personal.  (Rom. 12,4-8      1ª Cor. 12, 4s. y 27-31).
En el ejercicio de la profesión encuentra el hombre el cauce ordinario para su realización personal.
Este ejercicio será: Consciente
                                   Crítico
                                    Libre
                                    Creador
“Los trabajadores deben tener la posibilidad de desarrollar sus cualidades y su personalidad en el trabajo mismo” (I.M. 67).
e)      En la concepción cristiana, la profesión es un servicio a favor de los demás.
“El hombre no puede encontrar su propia plenitud si no es en la entrega sincera y desinteresada de si mismo a los demás” (I.M. 24).
“La razón más alta de la dignidad humana consiste en la vocación del hombre a la misión con Dios” (I.M. 19).
7.1.      Actitudes en el ejercicio de la profesión

-Responsable:                 (consciente de la tarea y de sus deberes)
-Competente:                  (conocimientos técnicos)
-Laborioso:                     (activo, no perezoso)
-Dialogante                     (buenas relaciones humanas)
-Participativo                  (apto para trabajar en grupo)
-Honesto                         (honrado)
-Creativo
8.      REFLEXIÓN Y MOTIVACIÓN PARA VIVIR CON VOCACIÓN Y PROFESIÓN.
Una vez oí: “Enséñale a tus hijos, más qué amar lo que tu quieres que sean, a amar y respetar lo que ellos quieren ser”.
Ciertamente, si aman lo que hacen, sabrán valorar no sólo ello, también a sí mismos al entender que tienen una responsabilidad con su cariño, sabiendo o no acrecentar lo que saben y sacarle el máximo provecho, viabilidad y factibilidad. Está en sus manos el intentar, surgir, triunfar; en caso contrario, están los familiares y amistades para ayudarles a levantar, corregir y continuar.
Más una realidad mundial es que a los niveles que está la economía, es justo y necesario el aprender un arte, profesión u oficio, además hacer algunos agregados de inversión, valga decir desde una bodega hasta ser socio de un taxi (y hasta conducirlo de vez en cuando).
Muchos niños, jóvenes y adultos sueñan con muchas profesiones; desde el joven pelotero ó futbolista, hasta la actriz o bailarina; el estudio, las pruebas de vida, las historias familiares, económicas (repetimos este obvio punto), oportunidades de estudio (léase como cupo o carrera abierta en algún recinto cercano o posible para cursarlo, no lo veamos sólo por el punto de instituciones). Todo esto es válido, es ley de vida, nadie está en el deber de frustrar esos sueños, pero sí en “esperar lo mejor, pero prepararse para lo peor).
Dicha preparación no la decimos con ánimo de que sea imposible o exista un deber de vida en frustrarse, pero lo que se sueña no es un guión exacto que le escribimos a la vida. Quienes han cumplido ó estudiado lo que han querido, saben que no todo fue al pie de la letra y si acaso se acercó, no pasó de un 60%, que ya es bastante bendición, más sería ser heredero/a de una fortuna, ganarla en alguna forma legal ó tener una vida nómada donde no importen los bienes materiales, sino el placer de vivir al día con maximización de placer.
9.      TRABAJO

Reflexión personal

1º ¿Existe realmente una vocación para todo hombre?
2º ¿Se humanizan y se realizan más los que  triunfan más?
3º ¿Porqué hay tantos hombres insatisfechos de su trabajo?
4º A la hora elegir profesión  ¿qué busco principalmente? ¿Dinero? ¿Éxito? ¿Ser yo mismo? ¿Servir a Dios? ¿Colaborar con los otros y con Dios a la construcción de un mundo mejor?
5º El trabajo libera, dicen unos; el trabajo esclaviza, dicen otros.
6º ¿dónde está la verdad?                 

domingo, 17 de julio de 2011

CIENCIA Y FE EN EL MUNDO DE HOY

TEMA Nº 8 
CIENCIA Y FE EN EL MUNDO DE HOY

Objetivo.- Analizar y tomar conciencia sobre la situación de la vida individual y comunitaria en este tiempo de avance tecnológico y evolución de la ciencia frente a la realidad de la fe y los valores humanos y cristianos.

1.    INTRODUCCION
Edmundo Husserl (1859-1938) fue uno de los pensadores más fecundos del siglo pasado. Cuando se adivinaba en el horizonte la gran revolución científica que iba a conmover el siglo XX, en su libro "La Filosofía como ciencia estricta", uno de los documentos más reflexivos de las 40.000 páginas que dejó escritas, dice así: "Se dice a veces que nuestra época es de decadencia. No puedo considerar justificado este reproche. No se encuentra en la Historia una época en que se haya puesto en movimiento una suma tal de energías y que esas energías hayan actuado con tantos éxitos.
Nuestra época es grande por su vocación. Sólo adolece del escepticismo que destruyó los viejos y discutidos ideales. Por eso sufre por la falta de desarrollo y escasa fuerza de una filosofía poco avanzada y suficientemente fuerte para poder vencer el negativismo escéptico, el que llaman positivismo, por un verdadero positivismo. Nuestra época sólo quiere creer en realidades.
Sólo quiere conseguir ciencia. Por ello, lo que precisa es Filosofía, o mejor Filosofía científica"

Pero el hombre no es sólo mente que piensa y ojos que desean nuevas sensaciones. En su interior bulle un espíritu divino que quiere dar sentido último a las cosas y que desea saber de verdad hasta dónde llegan las fuerzas de la materia, del mundo y de la vida y dónde comienzan los reclamos del espíritu. Ha sido frecuente contraponer las creencias con las ciencias, la religión con el progreso, el hombre investigador con el hombre creyente. Y se ha pensado que el hombre científico no necesita la fe religiosa para dar sentido a lo que busca y a lo que halla. Sin embargo, el hombre, por grande que sea el progreso conseguido, no puede explicar el origen primero del cosmos ni el destino último de la vida, la diferencia radical del espíritu y de la materia, la dignidad sobrenatural del alma, etc.

El saber científico nunca puede interpretar los misterios religiosos que Dios ha querido regalar al hombre. La ciencia nunca puede llegar por sí misma a saber, sentir, admitir y creer que Dios ha querido crear al hombre para hablar con él y para hacerle objeto de su amor. Ni la Revelación ni la Providencia ni la Transcendencia son asequibles a la ciencia.

Sólo los hombres más reflexivos han sido capaces de acercarse, usando su recta razón, a la realidad trascendente: Dios, alma, persona, vida, gracia, libertad, conciencia, inmortalidad, etc. Pero la sola razón no puede llegar a la plenitud del misterio que Dios ha revelado. La ciencia y la filosofía, sin la fe religiosa, dejan al hombre a mitad del camino que conduce a la verdad.
2. UN MUNDO EN TRANSFORMACIÓN

A los cristianos de hoy nos corresponde vivir un tiempo de sorpresa y de esperanza. Es interesante el sentirse testigos del progreso acelerado y deslumbrante de la ciencia y de la técnica modernas. No salimos de una conquista científica y ya nos encontramos con otra inesperada. Cada día amanece con nuevos adelantos en todos los sectores del saber y del hacer de los hombres.

- Se descubren nuevas estrellas en el inagotable universo al que llegan los modernos telescopios con profundidad y audacia crecientes.
- Se plantean nuevas hipótesis sobre la materia y se buscan argumentos, pruebas y datos que las clarifiquen o la precisen antes de que otras las destruyan.
- Se difunden nuevas formas de comunicación entre los pueblos y entre las personas y cada instrumento anuncia el siguiente más rápido, completo y efectivo.
- Se descifra el genoma humano y se anuncian espectaculares victorias sobre la enfermedad, el dolor, el control de la herencia, la lucha contra la muerte.
- Se inventan nuevas máquinas de producción y de distribución de productos; y se multiplican ingeniosos artilugios cibernéticos, electrónicos e informáticos.
- Se discurren multitud de cauces para propagar los inventos y lograr rentabilidad inmediata para quien los han descubierto, promocionado o comercializado.

Vivimos en un mundo de alucinación científica, pues los datos de los investigadores se acumulan sin cesar y los progresos en todos los órdenes se manifiestan de forma crecientemente acelerada. Unas veces los progreso, como en el terreno de la medicina, sirven para hacer al hombre más feliz y para conseguir una vida más digna.
Pero en ocasiones originan también peligros portentosos, como nunca se habían sospechado en otros tiempos: artefactos bélicos que amenazan al mundo; extensión del terrorismo, manipulación incontrolada del hombre; atentados a la naturaleza misma en amplias zonas del planeta tierra.

2.1. El creyente se pregunta.
Ante esta nueva etapa de la humanidad, el que tiene fe se interroga si todo lo que los hombres discurren e inventan ha sido querido por Dios. Lo hacen los intelectuales de todas las religiones. y de forma especial se lo plantea el cristiano, que vive el mensaje de Jesús centrado en la dignidad del hombre, en la libertad, en la solidaridad y en la fe en el más allá.
Es evidente que las respuestas no son fáciles, sobre todo cuando entran en juego intereses contrapuestos. Pero lo que no podemos ignorar en todo momento es que Dios quiere que la ciencia, la técnica y el progreso se pongan al servicio del hombre y no que se subyugue al hombre ante el ambicioso afán de poder, tener o gozar lo que la ciencia explosiva de nuestros días promociona.
2.2. La Iglesia nos recuerda nuestra misión

Ante ese mundo en mutación los cristianos tenemos que asumir nuestras responsabilidades de ser la sal y la luz. El Concilio Vaticano 11 decía sobre el progreso:

"En nuestros días, el género humano está admirado de sus propios descubrimientos y de su propio poder. Se formulan con frecuencia respuestas angustiosas:
- sobre la evolución presente del mundo,
- sobre el puesto y la misión del hombre en el universo,
- sobre.. el sentido de sus esfuerzos individuales y colectivos,
- sobre el destino último de las cosas y de la humanidad.
El Concilio quiere aclarar estos problemas a la luz del Evangelio y pone a disposición del género humano el poder salvador que la Iglesia, conducida por el Espíritu Santo, ha recibido de su divino Fundador". (Gaudium et Spes. 3)

2.3. Dios quiere el progreso
La fe nos dice que Dios quiere el progreso. Creó al hombre inteligente y libre para que fuera protagonista en la promoción y desarrollo de la naturaleza en la que se halla situado. El hombre no es simple consumidor de las riquezas de la tierra. Actúa con ilusión en medio de las cosas para ser dueño de ellas y siente satisfacción cada vez que se hace más capaz de manejar los objetos y dominar las diversas situaciones o los múltiples recursos e instrumentos que él mismo produce con su arte y su industria.
Llamamos progreso al creciente dominio que el hombre tiene sobre las cosas. Las raíces del progreso se hallan en la inteligencia humana y en la solidaridad de los hombres que se relacionan entre sí para compartir sus necesidades, sus ideas, sus curiosidades y sus experiencias.
3.4. Tipos de progreso
En el mundo aparecen varias formas de progreso que nos llaman la atención:

* El progreso de los científicos que prescinden de Dios y de las creencias religiosas, atentos con arrogancia a sus propias conquistas y al creciente dominio sobre la materia.
Avanzan en los campos científicos y olvidan Quién fue el autor de la materia y de los astros y ocultan de dónde salieron las leyes maravillosas que los rigen.
Los avances biológicos que hacen a muchos médicos ignorar la existencia del alma que está en el hombre, que anima al cuerpo y que sigue viviendo cuando muere.

* Existe el progreso de "los otros científicos", que avanzan también con interés y con multitud de aciertos, conscientes de que su energía creadora proviene del gran Creador. Son científicos que armol1izan el progreso con la trascendencia, que respetan las limitaciones que les impone la dignidad del hombre y saben renunciar a experimentos humanos o a manipulaciones que se oponen a esa calidad trascendente del ser humano.

Entre las diversas fuerzas, motivaciones y causas del progreso, podemos recordar que el hombre es el primero. El se siente movido con frecuencia por el deseo de mejorar la situación de vida. Pero es preciso descubrir y aceptar las limitaciones. Un progreso que no se ajuste a las profundas apetencias espirituales del ser humano y sólo halague a sus gustos sensoriales, no es beneficioso a la larga. Y se puede convertir en riesgo y en ocasión de zozobra. El Papa Juan Pablo 11 recordaba que el progreso puede conducir también a errores: "En el mundo contemporáneo podemos constatar que el desarrollo no es un proceso rectilíneo, casi automático y de por sí ilimitado, como si el género humano, en ciertas condiciones, marchara seguro hacia una especie de perfección indefinida y total.
Un progreso así, cargado de connotaciones filosóficas de signo iluminista, más bien que a la idea de desarrollo usada en sentido netamente económico, parece hoy puesto en duda. Sobre todo no se puede olvidar la experiencia trágica de las dos guerras mundia­les, de la destrucción planeada y en parte realizada de poblaciones enteras y del peligro atómico que nos amenaza.
A un ingenuo optimismo mecanicista reemplaza hoy una fundada inquietud por el destino de la humanidad".
(Sollic. Rei Sociales 27)

3. DIOS QUIERE UN PROGRESO HUMANO

San Agustín escribía pensando en el verdadero origen de todo progreso y de todo desarrollo humano: "Interroga a la belleza de la tierra, interroga a la belleza del mar, interroga a la belleza del aire que se dilata y se difunde, interroga a todas estas realidades... Todas te responden: Mira, nosotras somos cosas bellas. Pero estas bellezas están sujetas al cambio. ¿Quién las ha hecho, sino la Suma Belleza, la cual no está sujeta al cambio?" (Sermón 241)
Dios quiere que los hombres progresen y se desarrollen, pues para ello los puso en el mundo con libertad y con inteligencia. Cuando el hombre responde a ese plan del Creador, actúa como colaborador suyo y hace posible que el orden se convierta en lenguaje capaz de abrir relaciones de fraternidad humana.

Pablo VI, escribía en su Encíclica Populorum Progressio: "Entre las civilizaciones, como entre las personas, el diálogo sincero es creador de fraternidad. La empresa del desarrollo de los hombres educará a los pueblos en las realizaciones que persiguen el común esfuerzo, sólo si todos, desde los gobernantes hasta el más humilde técnico, se Sienten animados por el amor fraternal y están movidos por el deseo de crear una civilización de solidaridad mundial.
Entonces el diálogo se centrará sobre el hombre y no sobre los productos o sobre las técnicas; y así resultará fecundo. Será fecundo, si aporta a los pueblos que de él se benefician los medios que lo eleven y lo espiritualicen: si los técnicos se hacen educadores y si las enseñanzas impartidas están marcadas por una calidad espiritual y moral tan elevadas que garanticen un desarrollo no solamente económico sino sobre todo humano."(N. 73)
Supuesta esta actitud eclesial positiva ante el progreso y el desarrollo, ante los medios modernos descubiertos por la ciencia y ante los avances técnicos y de todo tipo que hoy existen, no es compatible con el cristianismo ni el miedo, ni el hedonismo, ni el desconcierto.

3.1. Diversas actitudes

- Muchos adoptan ante el progreso y los avances de la ciencia cierto miedo a que se escape del control inteligente el arsenal de inventos que se suceden sin cesar. El temor puede ser prudencia en ocasiones. Pero el hombre tiene que ser inteligente y usar su mente para dominar lo que va conquistando.
- A veces surgen reacciones de naturalismo y de nostalgia por la vida más hogareña que se pudo dar en otros tiempos. Sin embargo, sin olvidar que la historia es irreversible y no tiene marcha atrás, hay que participar de la actitud evangélica del optimismo. Lo que beneficia a los hombres es un don de Dios. Lo que les perjudica no puede ser querido por el Creador.
Por eso el cristiano se alegra por los progresos de la medicina y de la psicología, por los nuevos lenguajes técnicos que permiten la comunicación, por el avance económico y por la victoria de la justicia. Lamenta los errores y los abusos, las equivocaciones y las heridas. Pero sabe siempre ver lo positivo más que lo negativo y da gracia a Dios por ello.
- Cuando se produce algún desconcierto o inquietud por los interrogantes morales que los avances técnicos o biológicos provocan, sabe también acudir a las fuentes del sentido común y, en su caso, de la Revelación y de la autoridad religiosa, a fin de hallar pistas que orienten el comportamiento. El cristiano sincero no teme el riesgo, siempre que sea asumido con serenidad y en bien de la humanidad.

3.2. El progreso y la Palabra de Dios
Una de las fuentes de iluminación en nuestra vida cristiana, tanto en el orden de la fe como en las inseparables actuaciones de nuestro trabajo, de la ciencia o de la convivencia, tiene que ser la Palabra divina.
La Iglesia siempre ha tenido la Palabra de Dios como referencia primera para el comportamiento
de todos los creyentes. En el Concilio Vaticano 11 se recordaba: 11 En los libros sagrados, el Padre sale amorosamente al encuentro de sus hijos para conversar con ellos. Es tan grande el poder y la fuerza de la Palabra de Dios que constituye sustento y vigor de la Iglesia, firmeza de fe para sus hijos, alimento del alma, fuente límpida y perenne de vida espiritual. Por eso se aplica a la Sagrada Escritura de modo especial aquellas palabras del Apóstol: "La palabra de Dios da vida y energía, puede edificar y dar la herencia a todos los consagrados" (1 Tes. 2.13). (Dei Verbum 21)
Sin embargo, la Sagrada Escritura, primera fuente de inspiración y de orientación para el cristiano, no debe ser interpretada al modo de los libros humanos. Ella es expresión de la presencia divina en medio de sus elegidos. Y reclama los otros recursos que Dios ha puesto en medio de los hombres para encontrar con certeza el camino de la verdad.
           
3.3. Encuentra la verdad en la Biblia                          
Los cristianos saben formarse con interés en todo lo que se refiere a la Escritura Sagrada. Aman la Historia de la Salvación, en donde se relata cómo, cuándo y dónde llegó el Señor para redimimos. Admiran la fe los Patriarcas y la luz de los Profetas, los hechos portentosos de Dios con el Pueblo elegido y los avatares humanos envolvieron al pueblo que sería cuna del Redentor. De manera muy especial acogen en su corazón el mensaje de los Evangelios y de los demás libros del Nuevo Testamento, pues son escritos que testifican todas las cosas que hizo y enseñó Jesús, nuestro modelo y nuestro hermano primogénito.
- Quien sabe acudir a ella con sencillez de corazón y con rectitud de espíritu para buscar con humildad lo que Dios ha dicho a los hombres y no lo que uno desea escuchar.
- Quien renuncia a sus propias opiniones y sabe mirar con preferencia lo que inspira la Palabra Sagrada a la Comunidad de fe o Iglesia, a la que pertenece, encontrando en ella la Tradición, las celebraciones litúrgicas y la fe permanente.
- Quien escucha a la Autoridad de la Iglesia y al Magisterio, que ha recibido de Dios la misión de guardar, proclamar, celebrar e interpretar el mensaje de los Libros Santos.

3.4. La Biblia, guía de vida cristiana
El cristiano sabe que la Biblia no es un libro de consulta para resolver sus interrogantes humanos y sus intereses científicos.
Eco de la cultura, de la sociedad y de la vida espiritual que impregnan a los protagonistas humanos que escriben o sobre los que se recogen datos, la Escritura Santa, tanto en los 45 libros del Antiguo Testamento como en los 27 del Nuevo, habla a los hombres con lenguaje propio.

Tenemos que ser conscientes de ello:

- Es evidente que los aspectos científicos (cosmológicos, físicos, biológicos, geográficos, etc.) que en la Biblia se recogen, no son tratados sino con los lenguajes, con los conceptos y con los sentimientos de su momento cultural.
- Los datos históricos de los Libros Sagrados, con la relatividad y el estilo contemporáneo que es normal, aluden a hechos y no a metáforas o símbolos. Ni engañan ni responden a modos históricos actuales. Reflejan una historia humana pero esconden a Dios que interviene. - Hasta los planteamientos humanos (morales, espirituales, sociales, antropológicos, etc.) de la Escritura Santa deben interpretarse según los modelos, niveles e intenciones que subyacen en su contexto humano.

3.5. Labor del creyente es buscar
Protagonista del progreso, el hombre no puede quedarse detenido en las cosas de este mundo, por hermosas y desafiantes que resulten, pues Dios le ha llamado a la fe y su destino es eterno. El hombre moderno, como el de todos los tiempos, siente en su entraña más profunda la llamada a una vida superior. Se mueve entre los atractivos de este mundo y los reclamos de la eternidad. Con frecuencia debe optar entre diversos caminos o alternativas.
El hombre se siente libre pues tiene la experiencia de poder elegir. Pero al mismo tiempo descubre la responsabilidad como algo con lo que no puede jugar. Este sentimiento y esta actitud le conducen a determinadas posturas humanas y espirituales, de hombre creyente, que le hacen situarse con sentido trascendente en medio del universo y en relación a los demás hombres.
Busca, al menos en el fondo de su conciencia, los modos de ordenar su vida en conformidad con su fe y con los reclamos que recibe en su entorno humano y espiritual.

3.6. Caminos de la acción
No es fácil dar siempre respuestas a las demandas de la propia conciencia. Pero quien tiene buena voluntad sabe que cuenta con fuentes de inspiración. Leyendo y meditando en el corazón la Palabra de Dios se descubren con cierta facilidad criterios para la conveniente actuación, al menos para los cristianos que tienen confianza en que Dios está cercano en sus vidas.
- El hombre sabe que el progreso es sólo medio y no se puede dejar atrapar por sus reclamos, como si fueran valores supremos.
- Descubre la constante tentación de consumir y gozar lo inmediato. Pero siente que ello le puede esterilizar el afán de vida superior.
- En contraposición con los reclamos de la ciencia y de la técnica, es consciente de que muchos hombres se mueven en la indigencia y se sienten desasosegados por no saber qué hacer en favor de los que esperan su ayuda.  .
- Si es creyente y ha cultivado su dimensión religiosa, sabe que Dios está cerca y se halla también en los hechos y en las cosas. La presencia de Dios le mueve a preguntarse por su deber y por la posibilidad de trabajar por los demás.
- Y, por eso, acude con mayor o menor frecuencia a las fuentes de una inspiración superior: la oración en el fondo de su corazón, la relación con personas creyentes que marcan pistas y son estímulos de bien obrar, la participación más o menos activa en una comunidad cristiana que recuerda deberes y señala posibilidades, etc.
La Palabra divina se nos presenta en nuestra vida como una referencia estable y definitiva que tenemos que conocer, clarificar, profundizar y sobre todo llevar a nuestras acciones y celebraciones.
El Catecismo de la Iglesia Católica nos enseña: "El cristianismo es la religión de la palabra de Dios, no de un verbo escrito y mudo, sino del Verbo encarnado y vivo, como enseñaba San Bernardo. Para que las Escrituras no queden en letra muerta, es preciso que Cristo, Palabra eterna del Dios vivo, por el Espíritu Santo, nos abra el espíritu a la inteligencia de las mismas". (108)

4. ENTRE LA BIBLIA Y LA CIENCIA

Tenemos que aprender a valorar la Biblia como lo que es: como la Historia de la salvación de los­ hombres que Dios protagoniza. Es Historia y por lo tanto humana. Habla de salvación y en consecuencia, su protagonista es Dios y sus beneficiarios son los hombres de todos los tiempos.
Es un libro de fe y no de ciencia un libro de vida y no de cronología, un libro de amor de Dios hacia los hombres y no de tecnología.
Y esto implica muchas cosas para nosotros. La fundamental de todas es que hemos de acudir a la Palabra de Dios para iluminar nuestra mente y vivir en profundidad el mensaje divino que se halla envuelto en los lenguajes humanos, no para responder a los interrogantes del mundo, de la vida, de la historia y de la sociedad.

Son muchos los ejemplos que a veces se aluden como discrepantes entre fe y ciencia. A veces se han empleado para disminuir el prestigio de la misma Sagrada Escritura. Al recordar ahora algunos, podemos pensar en nuestra opinión y en la necesidad de interpretación correcta del lenguaje humano en el cual se halla envuelta la Palabra divina

* En el Antiguo Testamento se aludía ya a temas como éstos:
- La creación del mundo en forma de relato ingenuo Incompatible con la ciencia moderna.
- La formación del hombre de barro de la tierra.
- El hecho del pecado original en forma de engaño protagonizado por un animal maligno.
- La igualdad de la mujer y del varón, habiendo sido hecha a partir de su mismo cuerpo.
- La violencia en las guerras regidas por la cruel consigna del anatema o destrucción total.
- La interpretación de múltiples profecías escritas después de los hechos a que aluden.
* En el Nuevo Testamento se encierran a veces problemas que reclaman también la debida interpretación y claridad:
- El origen de Jesús de la familia de David y el cumplimiento en El de las diversas profecías. - El secreto de sus largos años de vida oculta antes de iniciar su misión de Profeta.
- El significado de sus signos milagrosos realizados sobre enfermedades o sobre espíritus.

4.1. Un caso típico: Galileo

Con frecuencia se ha exagerado el significado del error del Tribunal eclesiástico romano, cuando impuso al astrónomo Galileo Galilei (1564-1642) la obligación de rectificar su teoría heliocéntrica, por oponerse a la geocéntrica reflejada en la Biblia y defendida en su tiempo. Se ha pretendido rechazar toda autoridad de la Iglesia en relación a interpretaciones bíblicas y se ha promocionado "el libre examen" o el predominio de la conciencia individual sobre cualquier gesto de autoridad religiosa.
Resulta evidente que la Biblia hablaba sobre el sol con las categorías astronómicas de su tiempo y que, en la medida en que se obligó a Galileo a cambiar, los eclesiásticos que intervinieron se equivocaron por completo en el orden humano de la Astronomía.
Pero este incidente en nada compromete la autoridad de la Iglesia en materias religiosas, ya que el contenido era exclusivamente científico.

4.2. Los modelos bíblicos
Ante la necesidad interior de cultivar el espíritu y de formar criterios rectos, sentimos la invitación de acudir a la Palabra divina.
En ella encontramos los modelos, de los que tantas veces hemos oído hablar y a los que volvemos sin cesar. Son los hombres bíblicos que siempre nos servirán de referencia a los creyentes.
- El hombre modelo de fe, como lo es Abraham. Ante su ejemplo y con el recuerdo de su elección divina, 'podemos introducir el don de la Promesa divina en medio de la vida actual.
- El hombre libertador, ordenado y predilecto, que es Moisés. Nos acordamos de la Ley divina escrita en las tablas del Sinaí, pero grabadas en el corazón humano. También en el progreso recordamos sus preceptos imborrables.
- El hombre noble, generoso y valiente, hecho según el corazón de Dios, como fue David. Su espíritu sincero también nos hace a nosotros capaces de arrepentimos de nuestros errores en medio del progreso y de los avances de la vida.
- El hombre fiel que fue Elías nos descubre la grandeza divina y nos alienta en el celo por la causa de la verdad de nuestra fe.
- El hombre lleno de esperanza y de amor que fue Isaías. Es el que nos hace comprender que Dios está cercano a los hombres y rige los destinos de los pueblos.
- El hombre paciente que es Job, el hombre compasivo que es Tobías, el hombre piadoso que es Ezequías, los modelos de mujeres maravillosas que son Judith, Esther, Ruth y tantas más. Todas estas figuras humanas nos hacen pensar que Dios protege y bendice a cuantos ponen su confianza en El.

4.3.  El camino del Evangelio
Los cristianos tenemos que saber poner la mirada, con más insistencia que en las figuras del Antiguo Testamento, en el mensaje vivo, actualizado y comprometedor que late en las páginas, en las figuras, en las consignas, en los relatos y en las invitaciones del Nuevo Testamento.
- Allí encontramos muchas figuras vivas y desafiantes: Juan el Bautista; José, padre legal de Jesús; Pedro, la cabeza de los Apóstoles; Juan, el discípulo predilecto del Señor; Magdalena, la pecadora arrepentida; Pablo, el transformado por la gracia. Sobre todo la Virgen Madre María, que es la que nos sirve de camino para la llegada del Señor.
- Hallamos mensajes insuperables: fidelidad, amor, penitencia y conversión, fe y celo, perdón, pobreza y renuncia, entrega total a la causa de Jesús, todas las consignas que dan sentido a nues­tra vida de seguidores de un Crucificado que resucitó al tercer día.
- Sentimos la invitación a las actitudes más desconcertantes: olvido de las ofensas, compasión con los marginados, perdón de los enemigos, pureza en las intenciones, esperanza ante el fracaso, fecundidad en la virginidad, humildad y modestia, renuncia al mundo, menosprecio de las riquezas.
Con el Evangelio en las manos, y sobre todo en el corazón, somos capaces de entender lo que hay en el mundo, en el hombre, en la vida, en el progreso, en los riesgos, en los proyectos más audaces de los hombres modernos y de todos los tiempos. Será importante el aprender a ver en el Evangelio la respuesta de todos los problemas de la ciencia y del progreso, no de forma material, como en un manual de instrucción, sino con la fuerza de la fe, desde los criterios, actitudes y palabras de Jesús.

5. Resumen para recordar
El progreso es un rasgo significativo de los tiempos actuales: rapidez, cambio, novedad constante, grandes legiones de investigadores y científicos en todos los frentes, renovación inmensa acelerada de la vida, de las comunicaciones y de los criterios. El hombre creyente ha de ver el progreso con ojos positivos, no con temores o reticencias. Pero debe hacerse consciente de que el progreso tiene limitaciones éticas y religiosas. En aquellos aspectos en que afecte a la dignidad: vida, intimidad, libertad, etc, el progreso tienen unos límites que nadie puede traspasar en conciencia.
El hombre, el creyente y el científico, precisan algunas fuentes de iluminación, para su discernimiento. La Palabra de Dios es la primera y más valiosa: en ella se apoya el Magisterio eclesial, la Tradición, los juicios de la comunidad y de sus expertos.

6. Interrogantes para discutir
¿Conocemos personas creyentes que son sensibles a las Escrituras y ordenan su vida en conformidad con los reclamos del Evangelio? ¿Cuáles son los interrogantes científicos que más preocupan en nuestro ambiente? ¿Estamos más o menos de acuerdo en el modo como interpretan la Escritura Sagrada los otros grupos religiosos que, además de los católicos, se mueven entre nosotros?
¿Podemos decir nosotros que hay por nuestra parte cierta sensibilidad científica en nuestra sociedad?

7. Vocabulario básico
Progreso. Desarrollo de diversos aspectos.
Ciencia. Conocimiento sistemático y fundado.
Sabiduría. La ciencia en cuando se hace vida.
Investigación. Búsqueda en función de fin.
Exégesis. Interpretación de un texto.
Hermenéutica. Ciencia de la interpretación.
Creación. Producción de un ser de la nada.
Vida. Don divino de los seres no inertes.
Autoridad. Poder de mando y de imposición.
Fe. Virtud de adherirse a algo o alguien.

8. Cuestionario para autoevaluación
a. Qué relación hay entre biblia y ciencia.
b. Qué significa que la Biblia no es un libro humano.
c. Rasgos del progreso y límites del progreso.
d. Por qué el progreso es algo querido por Dios.
e. Cuándo el hombre deja de ser protagonista del progreso.