miércoles, 18 de mayo de 2011

"VALORES HUMANOS Y CRISTIANOS"

Tema Nº 5
VALORES HUMANOS Y CRISTIANOS PARA VIVIR BIEN

1. Objetivo
Valorar ciertos valores éticos, morales, humanos y cristianos en todas sus dimensiones como verdadera y única opción para vivir mejor. Comprometemos a poner en práctica todos los valores en todo momento y circunstancia de la vida.

2. LOS VALORES ¿QUÉ SON?
Se dice y se repite que nuestra sociedad, que nuestra escuela, que nuestra familia, que nuestra juventud... son víctimas de una "crisis de valores" Es, por lo tan­to, fundamental para nosotros, el conocer las causas y los efectos de esa crisis.
Cuando hablamos de "valor" o de "valores", fácilmente lo podemos relacionar con negocios y con el precio económico de un producto.
Sin embargo, no es ese el sentido que se le da cuando se habla de "crisis de va­lores". Cuando hablamos de la necesidad que tenemos de la ''formación en los valores", hacemos referencia a algo de carácter, no económico, sino moral.

Los valores se encuentran como desdoblados en un valor positivo y en un corres­pondiente valor negativo o desvalor. Así, al valor de la justicia se opone el con­travalor de la injusticia, como al de lo bueno, se opone lo malo y al valor de la virtud se opone el antivalor del vicio.

2.1. CLASIFICACION DE LOS VALORES

Cada cultura, y aún cada persona, tienen una distinta y particular clasificación o jerarquización de los valores.
Los valores se clasifican según diversos criterios. Una de esas clasificaciones es la siguiente:
+ Valores útiles: las máquinas, las herramientas, los aparatos electrónicos...
+ Valores vitales: la salud, la alimentación, la juventud...
+ Valores estéticos: la pintura, la poesía, la música...
+ Valores teóricos: la ciencia, la inteligencia, el estudio...
+ Valores éticos o morales: la honradez, la solidaridad, la justicia. . .
+ Valores religiosos: la fe, la oración, la trascendencia, la santidad...

Otra clasificación de los valores:

+ Valores personales: (El amor, la honestidad...)
+ Valores sociales: (La solidaridad, la justicia...)
+ Valores transcendentales: (La experiencia religiosa, amor a Dios...)
Estas clasificaciones tienen por objeto, únicamente, el agrupar los valores de acuerdo a características comunes.
La jerarquización de los valores depende, sin embargo, de la importancia vital que tenga cada uno de ellos para nuestra propia autorrealización.
Presentamos una tabla que nos muestra una escala basada en la naturaleza misma de los valores. Algunos pondrán, en lo más alto, los valores intelectuales, otros, la plenitud de la vida religiosa, otros darán más importancia a los valores sociales o estéticos... etc.

Nuestro interés no es tanto el obtener una jerarquización aceptable, sino el desa­rrollar en nosotros una dimensión armónica de todos ellos. Lo realmente impor­tante es desarrollar en nosotros los valores en forma complementaria y armónica.
Es evidente de que el que está preocupado, únicamente, por el valor de las riquezas, despreocupándose de todo lo demás, nunca podrá ser una persona equi­librada éticamente, igual que el que está obsesionado por su cuerpo...
A continuación tienes un modelo de escala de valores muy completo:






3. Las religiones con fuente de valores.- La mayoría de las religiones por naturaleza contienen valores positivos en sus doctrinas y enseñanzas para sus fieles, por lo tanto en nuestro contexto la religión cristiana es la mayor fuente de enseñanza y propagación de valores. Conciencia moral, la propia conciencia de libertad que tiene el ser humano determina que sus actos sean susceptibles de recibir una calificación moral, es decir, que puedan ser juzgados como buenos o malos. De acuerdo con la práctica tradicional en la teología cristiana son tres las fuentes de la moralidad: el objeto elegido, el fin perseguido y las circunstancias. Aunque éstas no puedan cambiar por sí mismas la calidad moral de un acto, sí pueden aumentar o disminuir la bondad o malicia del mismo.
Todas las religiones han desarrollado, de un modo u otro, un código de comportamiento respecto a sus fieles. Ello no impide que en la actualidad se reconozca de forma genérica que existe una autonomía de la moral, elemento que establece qué valores concretos, como la dignidad del individuo, su igualdad ante la ley o la igualdad de los sexos, no requieran una sanción especial por un precepto de naturaleza religiosa.
El cristianismo, religión monoteísta basada en las enseñanzas de Jesucristo según se recogen en los Evangelios, que ha marcado profundamente la cultura occidental y es actualmente la más extendida del mundo. Está ampliamente presente en todos los continentes del globo y la profesan más de 1.700 millones de personas.
El cristianismo, en muchos sentidos y como cualquier otro sistema de creencias y de valores,  se comprende sólo desde “el interior” entre aquellos que comparten la creencia y se esfuerzan por vivir de acuerdo con esos valores. Cualquier descripción de la religión que ignorara estas concepciones internas, no sería fiel en el orden histórico. Sin embargo, un aspecto que los que profesan esta fe no reconocen por regla general es que semejante sistema de creencias y de valores también puede ser descrito de una forma que tenga sentido para un observador interesado, aunque no comparta, o no pueda compartir, su punto de vista.
Jesucristo. Ese protagonismo es, de uno u otro modo, el rasgo distintivo de todas las variantes históricas de la creencia y práctica del cristianismo. Los cristianos  no han logrado llegar a un acuerdo sobre la comprensión ni sobre la definición de qué es lo que hace que Cristo sea tan característico y único. Desde luego, todos coinciden en que su vida y su ejemplo deberían ser seguidos y que sus enseñanzas referentes al amor y a la fraternidad deberían sentar las bases de todas las relaciones humanas. Gran parte de sus enseñanzas encuentran su equivalencia en la predicación de los rabinos, después de todo Jesús era uno de ellos, o en las enseñanzas de Sócrates y de Confucio. En las enseñanzas del cristianismo, Jesús no puede ser menos que el supremo predicador y ejemplo de vida moral, pero, para la mayoría de los cristianos, eso, por sí mismo, no hace justicia al significado de su vida y obra.

3.1. Vida cristiana.- El mandato y la exhortación de la predicación y las enseñanzas cristianas abarcan todos los temas referentes a la doctrina y a la moral. Los dos mandamientos más importantes del mensaje ético de Jesús (Mt. 22,34-40) son el amor  a Dios y el amor  al prójimo. La aplicación de estos mandamientos a situaciones concretas de la vida, ya sea en el orden personal o en el social, no genera uniformidad en el comportamiento moral ni en el social. Por ejemplo, hay cristianos que consideran pecaminosas las bebidas alcohólicas, pero los hay que no opinan igual. Existen cristianos que adoptan diferentes posturas sobre temas de actualidad, ya sea desde puntos de vista de extrema derecha, de extrema izquierda o de centro. A pesar de ello, es posible hablar de un modo de vida cristiano, aquel que participa de la llamada al servicio y a convertirse en discípulo de Cristo. El valor inherente a cada persona creada a la imagen de Dios, la santidad de la vida humana, así como el matrimonio y la familia, el esfuerzo por alcanzar la justicia, aunque sea en un mundo caído en la desgracia, son compromisos morales dinámicos que los cristianos deberían aceptar; sin embargo, sus conductas pueden no conseguir las metas que imponen estas normas. Ya desde las páginas del Nuevo Testamento se hace patente que siempre ha sido difícil la tarea de desarrollar las implicaciones o el alcance que puede tener una ética del amor, bajo las condiciones de la existencia cotidiana, y que en realidad nunca ha existido una ‘época dorada’ en la que haya sucedido lo contrario.

En la vida social el individuo, como parte integrante de la sociedad, debe compartir con los demás valores, normas, modelos y símbolos establecidos. Sin embargo, no todos los individuos presentan la misma adhesión a esas normas y valores. La adaptación al medio social implica diferentes grados de conformidad dependiendo de la sumisión o libertad de decisión del individuo y de la rigidez o tolerancia de la sociedad. Por ello, adaptación social no implica necesariamente conformidad, sino que puede conllevar la innovación o modificación de los elementos que integran una determinada cultura o sociedad.

3.2. El amor al prójimo.- En la antigüedad griega y en la filosofía hindú, el amor representa el principio del cosmos, como en Hesíodo, Empédocles o en los Veda. El amor a sí mismo es, según Aristóteles, requisito indispensable para poder amar  a otra persona, aunque no debe confundirse con el egoísmo. En el cristianismo, Dios ama a los hombres compadeciéndose de ellos; sin embargo, el amor de los cristianos hacia Dios está caracterizado por el respeto y la adoración. La disposición de ayudar a los demás se denomina amor al prójimo.
Y la Biblia del mandamiento de Jesús que dice: El primero de todos los mandamientos, es éste: Escucha ¡oh Israel! el Señor Dios tuyo, es el solo Dios: y así amarás al Señor Dios tuyo con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente, y con todas tus fuerzas. Este es el mandamiento primero. El segundo semejante al primero, es: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento que sea mayor que éstos.

3.3. La amistad.- Para Aristóteles, la amistad crea el vínculo social, y la más auténtica es la que se funda en la igualdad. Se considera al amigo como otro uno-mismo y es porque nos amamos a nosotros mismos por lo que podemos hacer el bien a nuestro alrededor identificándonos con el prójimo. Si la virtud lleva a la acción, el placer la consuma: Aristóteles consigue así conciliar en la acción las virtudes y el placer. Sin embargo, la felicidad de los sabios se halla en otro lugar: en el placer puro que ofrece la contemplación de lo divino y en la búsqueda de la inmortalidad. Los demás se limitarán a la política para vivir bien en la ciudad.
3.4. La justicia social.- Justicia, constante y perpetúa voluntad de dar a cada uno lo que le corresponde. Esta idea tan genérica cobra expresión en dos tipos de justicia reconocidos: la conmutativa, trasunto del principio de reciprocidad, que exige dar en contraprestación otro tanto de aquello que se ha recibido como prestación de forma proporcional, y la distributiva, concepto más amplio, que hace referencia a la solidaridad con los más débiles de la sociedad, a cuyo fin se procurará una cierta redistribución de cargas y ventajas de acuerdo a sus necesidades con el objeto de paliar y suprimir las desigualdades que son independientes de los méritos y el esfuerzo personal o su contribución social.
Estas ideas adquieren expresión concreta en el Derecho positivo, primero a través de las constituciones que reconocen el valor de la justicia como fundamental del ordenamiento jurídico, junto a la libertad, la igualdad y el pluralismo político. Se señala este orden ya que los tres últimos valores indicados son expresiones manifiestas de la justicia.
Sin embargo, no es posible el disfrute de tales valores sin la provisión de los medios necesarios para el pleno desarrollo de la personalidad individual, familiar y social. A tal fin, suelen las constituciones reconocer de forma ordinaria la propiedad y con ella otros derechos reales limitados, siempre que respondan a una función social, entendida como feliz combinación de los intereses individuales y colectivos, de forma que en un justo equilibrio, pueda generarse una progresiva evolución de la calidad de vida, traducible en un derecho al trabajo, a una vivienda digna, al disfrute del medio ambiente, a la cultura y la educación entre otros.
3.5. El dialogo y el ecumenismo.- Diálogo (del latín, dialogus), capacidad de hablar con otro. Elemento esencial para los grupos sociales, pues les permite darse a conocer y enriquecerse con ideas y posturas nuevas. Pasar de la imposición y el enfrentamiento al diálogo y la mutua comprensión, ha sido y es aún, un largo y difícil proceso.

Desde el punto de vista religioso también se ha producido un avance importante. La Iglesia católica apostólica romana en la 92 constitución de Gaudium et Spes, del Concilio Vaticano II señala tres diálogos que ella misma debe fomentar: el diálogo con el mundo, siendo conciencia crítica, pero también impulsora de todo lo humano y positivo; el diálogo con otras religiones, y el diálogo entre las diversas confesiones cristianas o movimiento ecuménico. Dialogar no debe entenderse como una renuncia a las propias creencias, sino como un factor que contribuya al mejor entendimiento mutuo en un orden universal.

Movimiento ecuménico, movimiento cuyo objetivo básico es promover la cooperación y la unidad mundial entre las Iglesias vinculadas al cristianismo. El término ecuménico proviene etimológicamente del griego oikoumen ('habitado'); de esta manera, los concilios ecuménicos de la Iglesia (el primero de los cuales se celebró en Nicea en el 325) fueron así llamados porque los participantes representaban a las confesiones de todo el mundo conocido. En el siglo XIX, el término ecuménico vino a significar para la Iglesia católica apostólica romana la preocupación por la unidad y la renovación de la Iglesia. Para los protestantes, que encabezaron e hicieron avanzar el movimiento ecuménico desde principios del siglo XX, la expresión se ha aplicado no sólo a la unidad cristiana sino, en un sentido más amplio, a la expansión mundial del cristianismo a través de actividades misioneras.

3.6. La tolerancia y respeto.- En principio, tolerancia es un concepto muy relacionado con el de libertad. Es por ello que las ideologías más vinculadas a él históricamente hayan sido el liberalismo, garante de todas las libertades individuales, y, en general, todos los movimientos y partidos políticos cuya máxima apuesta es el respeto hacia las ideas o actuaciones no compartidas. Los sistemas políticos más vinculados a la tolerancia son aquellos que regulan el ordenamiento del Estado en torno a la democracia como principio básico y esencial de su funcionamiento social y político. En cambio, la antítesis de la tolerancia estaría representada por los sistemas políticos teñidos por el  totalitarismo o por actitudes personales o sociales relacionadas con el racismo, la xenofobia o el terrorismo. 

Tolerancia, actitud y comportamiento, individual, social o institucional, caracterizado por la consciente permisividad hacia los pensamientos y acciones de otros individuos, sociedades o instituciones, pese a que los valores morales o éticos de aquéllos no coincidan, o incluso desaprueben, los de éstos. La tolerancia se puede manifestar prácticamente en todas las actividades humanas, pero muy especialmente en los aspectos religiosos, culturales, políticos y en las relaciones de género. Los principales actores y receptores de la tolerancia (en su recíproca esencia, tolerar y ser tolerado) son el individuo y el Estado.

El articulo 26 de los derechos humanos dice: La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana y el fortalecimiento del respeto  a los derechos humanos y a las libertades fundamentales; favorecerá la comprensión, la tolerancia  y la amistad entre todas las naciones y todos los grupos étnicos o religiosos, y promoverá el desarrollo de las actividades de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz.
3.7. La democracia.- (del griego, demos, ‘pueblo’ y kratein, ‘gobernar’), sistema político por el que el pueblo de un Estado ejerce su soberanía mediante cualquier forma de gobierno que haya decidido establecer. En las democracias modernas, la autoridad suprema la ejercen en su mayor parte los representantes elegidos por sufragio popular en reconocimiento de la soberanía nacional. Dichos representantes pueden ser sustituidos por el electorado de acuerdo con los procedimientos legales de destitución y referéndum y son, al menos en principio, responsables de su gestión de los asuntos públicos ante el electorado. En muchos sistemas democráticos, éste elige tanto al jefe del poder ejecutivo como al cuerpo responsable del legislativo. En las monarquías constitucionales típicas, como puede ser el caso de Gran Bretaña, España y Noruega, sólo se eligen a los parlamentarios, de cuyas filas saldrá el primer ministro, quien a su vez nombrará un gabinete.
La esencia del sistema democrático supone, pues, la participación de la población en el nombramiento de representantes para el ejercicio de los poderes ejecutivo y legislativo del Estado, independientemente de que éste se rija por un régimen monárquico o republicano.
4. LA CRISIS DE VALORES Y EL SISTEMA EDUCATIVO
La crisis de valores que sufre nuestra sociedad, tanto a nivel nacional, como a nivel mundial, guarda relación directa con una distorsionada escala de valores. Se da mucha importancia, con tendencia exclusivista, a los valores económicos, relegando o ignorando a los morales, estéticos y religiosos.
Hay una relación directa de causalidad entre la generalizada crisis de valores que padecemos y la orientación, marcadamente funcionalista, cognoscitiva, tecnoló­gica ya-crítica de nuestro sistema educativo.
Vivimos tiempos en los que se acentúa, cada vez más, el individualismo y donde la apariencia vale más que la realidad, lo transitorio más que lo permanente, la exterioridad más que la interioridad, y el "tener" y el "saber", más que el "ser".

5. VALORES Y CONTRA VALORES EN LA SOCIEDAD ACTUAL

Cada valor tiene, como contraparte, un antivalor. Toda frustración, y todos los procesos recesivos en las personas y en los pueblos, tienen una causa principal: la creciente vigencia de profundos antivalores.
Los antivalores que vemos, cada vez más presentes, en nuestra sociedad, nacen y se desarrollan en lo que se ha dado en llamar "la era de la post-modernidad”.
* Asistimos a una pérdida del valor normativo de la ética para regular los comportamientos.
* La política, la economía, el comercio... se rigen por pautas pragmáticas alejadas, cada vez más, de los valores morales.  .
* El fundamentalismo del mercado se ha convertido en el tirano más injus­to y anti-solidario.
* Avanza la pérdida de identidad cultural con ruptura del tejido social.
* Los modelos a imitar se alejan totalmente del entorno cultural.
* Se da un acentuado repliegue individualista.
* Aislamiento creciente y evasión ante los problemas de la colectividad.
* Generalización de la violencia en número y en formas, cada vez más agresivas.
* Inclinación hacia las formas violentas para solucionar los conflictos.
* Disminución en el poder de concentración, tanto en el estudio, como en el trabajo.
* Creciente dificultad en los procesos de aprendizaje.
* Relaciones inter-laborales orientadas por el binomio: autoritarismo-sumi­sión.
* Mayor inclinación a la adicción (droga, alcohol, somníferos, sexismo...) * Obsesión por lo erótico sexual.
* Incremento de enfermedades, "stréss", hipertensión...
* Trastornos emocionales (insomnio, depresión, ansiedad...)
* Retorno hacia lo sagrado, sobre todo, hacia lo sensible y lo extra-natural y fantasioso, sin implicaciones en la conducta moral y en el comporta­miento personal y social.
* Todo ello dentro de un rasgo general: una sociedad cada vez más permisiva.
* No son pocos los que piensan que estamos iniciando un período de grave decadencia de la moral pública. Sin embargo, la moral pública es la base para la autorrealización de la sociedad.
Por otro lado, el grave déficit de la moral pública repercute negativamente en la moral privada. Muchos de nuestros jóvenes viven ya una especie de "vacío existencia/", que les impulsa a buscar unas satisfacciones ficticias en una vida totalmente de­sordenada.
Es evidente que, frente a este largo y negativo listado, también se dan, en la sociedad actual, avances significativos de gran importancia:
* Se percibe una mayor estima por todo a lo cotidiano.
* Se han dado avances importantes hacia una concepción unitaria y holís­tica de la vida.
* Se va superando la concepción dualista y maniquea de nuestra existencia.
* Crece el predominio de la cultura de la imagen.
* Valoración de lo concreto, de lo experimental, de lo gráfico, de "lo vivo y lo directo".
* Alta estima del cuerpo y todo lo relacionado con él.
* Mayor valoración de lo sexual, de la amistad, de la coherencia, de la experiencia personal.
* Integración progresiva de la mujer en el área social, en el trabajo, en la política, en la administración pública.
* Avances en la superación de la mentalidad excesivamente legalista.
* Mayor aprecio por la libertad individual.
* Avances en lo referente a la tolerancia, al ecumenismo, en la aceptación del otro.
* Mayor preocupación por el medio ambiente...

En el mundo de los valores, la persona no vale por que dice, ni tampoco por lo que posee. Vale por lo que HACE y, sobre todo, por lo que ES.

Sin duda que, tanto en el área positiva como en el área negativa, se dan muchos otros valores y contra-valores. Todo es relativo y muy discutible.
Sin embargo, en la presente publicación no tratamos de hacer ningún balance, ni caeremos en la tentación de emitir juicios de valor. Lo único que nos preocupa es la formación de nuestra juventud en lo mejor de nuestros valores, desarrollando en ellos una conciencia crítica y creativa que les lleve a una opción personal y coherente frente a los grandes desafíos de la vida.

6. CONSECUENCIAS POR LA FALTA DE VALORES QUE DAN VIDA

6.1. Marginación social.- Situación de aislamiento y exclusión de un individuo o grupo en un sistema social, y que no participa ni goza de los privilegios de los demás miembros de una sociedad.

El sociólogo estadounidense Robert Ezra Park acuñó el término ‘marginado’ para definir a aquellos individuos o grupos que presentan un desorden psíquico y social por su pertenencia a una doble cultura, sin participar plenamente en ninguna de ellas. Es marginado aquel que no forma parte de un modo de vida participativa por acumular ‘malestar’ en sus relaciones de convivencia. Abarca a grandes colectivos, como indigentes, prostitutas, drogadictos, delincuentes o personas discapacitadas.

Algunos autores relacionan la marginación social con la desviación social por el conflicto que implican entre el comportamiento del individuo y las normas y valores que imperan en una determinada sociedad. Sin embargo, en la desviación social la causa del malestar se imputa al comportamiento del individuo, mientras que en la marginación social la causa del malestar está en la sociedad.
La situación de marginación puede estar asociada a situaciones de pobreza. Desde el enfoque liberal, la marginación es un fenómeno coyuntural e individual en el que todo marginado es un individuo no apto, no cualificado y no adaptado. Desde el enfoque socialdemócrata, la marginación es una consecuencia estructural que afecta a grupos y colectivos víctimas de las crisis económicas, la privatización, la indiferencia del Estado o la reducción de los gastos sociales. Hoy la marginación se caracteriza por la presencia de niveles más elevados de criminalidad, la desorganización familiar o las perturbaciones afectivas.
6.2. La pobreza.- circunstancia económica en la que una persona carece de los ingresos suficientes para acceder a los niveles mínimos de atención médica, alimento, vivienda, vestido y educación.
La pobreza relativa es la experimentada por personas cuyos ingresos se encuentran muy por debajo de la media o promedio en una sociedad determinada. La pobreza absoluta es la experimentada por aquellos que no disponen de los alimentos necesarios para mantenerse sanos. Sin embargo, en el cálculo de la pobreza según los ingresos, hay que tener en cuenta otros elementos esenciales que contribuyen a una vida sana. Así, por ejemplo, los individuos que no pueden acceder a la educación o a los servicios médicos deben ser considerados en situación de pobreza.
6.3. La delincuencia.- Sin duda, uno de los males que mayor daño causa a la sociedad en su conjunto es la delincuencia organizada o juvenil, ya que esta ciruacion en los últimos años se ha incrementado de gran manera y con mayor profundidad, llegando al punto del asesinato por pequeñas cantidades de dinero y sin discriminar a las diferentes clases, sociales, en este sentido se entiende que la delincuencia esa causa de muchos factores de tipo social y económico, pero en definitiva una de las razones mas fuertes es la perdida de valores humanos y cristianos en la población y la sociedad actual.  




7. PEDAGOGÍA DE LOS VALORES

Instaurar en nuestra sociedad una "Pedagogía de los valores" es educar al hombre para que se oriente por el valor real de las cosas, es una "peda­gogía de encuentro" entre todos los que creen que la vida tiene un sentido, los que saben que existe un porqué en lo extraño de todo, los que recono­cen y respetan la dignidad de todos los seres.
La Declaración Universal sobre los Derechos Humanos de la ONU no hace más que recoger el común sentir de los hombres que reconocen los valores que dignifican y acompañan la existencia de cualquier ser huma­no. No creemos que sea mera retórica reconocer al hombre como "porta­dor de valores eternos", es decir, de valores que siempre, siempre, han de ser respetados.
Hablar de "valores humanos" significa aceptar al hombre como el supre­mo valor entre las realidades humanas. Lo que en el fondo quiere decir que el hombre no debe supeditarse a ningún otro valor terreno, ni familia, ni Estado, ni ideologías, ni instituciones...
Todos estos valores que configuran la dignidad del hombre, reconocidos por todos, dan apoyo y fundamento a un diálogo universal, a un entendimiento generalizado que harán posible la paz entre todos los pueblos.
y si el "mundo de los valores" puede servir de guía a la humanidad en sus aspiraciones de paz y fraternidad, por la misma razón deben servir de guía al individuo en sus deseos de autorrealización y perfeccionamiento.
En este caso la acción educativa debe orientar sus objetivos en la ayuda al educando para que aprenda a guiarse libre y razonablemente por una escala de valores con la mediación de su conciencia como "norma máxi­ma del obrar".           .
Ello implica también ayudarle en la experiencia (personal e intransferible) de los valores, desarrollando esa "libertad experiencial" de la que habla Rogers, para que sepa descubrir el aspecto de bien que acompaña a todas las cosas, sucesos o personas; para que aprenda a valorar con todo su ser, a conocer con la razón, querer con la voluntad e inclinarse con el afecto por todo aquellos que sea bueno, noble, justo... valioso.
Pero, al mismo tiempo, debería ir haciendo el difícil aprendizaje de la renuncia. Tendrá que aprender a sacrificar valores menos importantes por otros que lo son más.
Dicho de otra manera, educar en los valores es lo mismo que educar moralmente, o simplemente "educar", porque son los valores los que enseñan al individuo a comportarse como hombre, ya que sólo el hombre es capaz de establecer una jerarquía entre las cosas, y esto resultaría imposible si el individuo no fuera capaz de sacrificio y renuncia.
En definitiva, detrás de cada decisión, de cada conducta, apoyándola y orientándola, se halla presente en el interior de cada ser humano la con­vicción de que algo importa o no importa, vale o no vale.
A esta realidad interior, previa a cada acto cotidiano, insignificante o me­ritorio, la llamamos actitud, creencia, ¡valor!      
Se trata de un sustrato, de un trasfondo que se ha venido formando en nosotros desde los años de la infancia y que nos predispone a pensar, sen­tir, actuar y comportamos de forma previsible, coherente y estable.
El valor, por tanto, es la convicción razonada y firme de que algo es bueno o malo y de que nos conviene más o menos. Pero estas convicciones o creencias se organizan en nuestro psiquismo en forma de escalas de pre­ferencia (escalas de valores).
Los valores reflejan la personalidad de los individuos y son la expresión del tono moral, cultural, afectivo y social marcado por la familia, la escuela, las instituciones y la sociedad en que nos ha tocado vivir.
Una vez interiorizados, los valores se convierten en guías y pautas que marcan las directrices de una conducta coherente.

Los valores no se deben imponer.
No hay que adoctrinar sobre ellos.
Cada uno debe asumirlos por su
Propia voluntad y con plena libertad.

8. EDUCACIÓN INTEGRAL

El hombre es una totalidad y no un fraccionamiento de facultades intelectuales, afectivas, motrices o espirituales. Preocuparse exclusivamente de cualquiera de ellas es un error, atentatorio al desarrollo integral del educando. Al hombre debe educársele en su integridad de hombre. Debemos olvidar la manía de preocupar­nos sólo de su intelectualidad sumido en el fiel cumplimiento de los programas clásicos y el único propósito de ingreso a la universidad. Debemos preocupamos por igual del desarrollo de todas sus facultades. El aprendizaje no es sólo acto cognoscitivo, está influido también por la carga afectiva que tiene la interacción docente-alumno o entre estudiantes. Hay necesidad de automotivar a nuestros alumnos, a autovalorarse y valorar a los demás, a vivir valores de moral, belleza, justicia, dignidad, solidaridad, etc. Las técnicas de globalización y correlación ayudan a este fin.
El educador, en muchos momentos, puede estar generando actitudes en sus alum­nos, por los métodos que emplea en clase y por el tipo de valores que inculca con su ejemplo y sus palabras. La escuela se convierte en un espejo fiel al mundo, de la sociedad que la sostiene. Una sociedad en que la competencia y el valor supre­mo es el tener sobre el ser, el poseer más que el dar. Una educación para este ti­po de sociedad, es una educación que da por supuesto que la realización del ser humano no se logra sino siendo superior a otro por el dinero, el Poder, la inteli­gencia, el ganar siempre, porque eso es tener la razón, el éxito por encima de los demás. Para corregir esta realidad, el docente tendrá que revisar toda esta situa­ción y sus implicancias en lo técnico-pedagógico, si quiere orientar el proceso de aprendizaje de sus alumnos, dentro de una educación para la transformación so­cial. Con este propósito, el profesor puede proponerse los siguientes aspectos:

-          Un ambiente educativo dentro del aula que ofrezca condiciones para que los alumnos puedan desarrollarse integralmente, en lo intelectual, lo afec­tivo y lo social.
-          Un clima de diálogo y relaciones donde se respeten los intereses, valores e idéas de cada educando.
-          El uso de metodologías participatorias donde la comunicación, la coope­ración mutua y el trabajo en equipo, predominan sobre el hacer individua­lista.
-          El desarrollo de una conciencia crítica, en permanente contraste con el mundo fuera del aula, dentro de una interacción creativa y recreadora, indi­vidual y colectivamente.
-          El desarrollo de un compromiso personal y grupal, como respuesta a los desafíos del mundo circundante.
-          La construcción por todos de la dimensión comunitaria, como expresión de una solidaridad responsable y transformadora.

El que todas estas propuestas se centren en el contexto de la escuela y de la clase, no excluye las otras dimensiones educativas como la familia, el grupo sociocul­tural, el ámbito más amplio de la realidad nacional. El aula no puede ser un campo cerrado, sino una plataforma de interacción permanente con el mundo en el que está ubicada; solo así es posible hablar de una educación en valores sociales.

9. EL DINERO, EL NUEVO DIOS

Antes el dinero era un medio,
          ahora es un fin en sí mismo.
Antes era un instrumento,
          ahora es la máxima aspiración de la vida.
Antes se ganaba el dinero para estudiar.
          ahora se estudia para ganar.
Antes se trabajaba para vivir,
          ahora se vive para trabajar.
Antes se comía para vivir,
          ahora se vive para comer.
Antes se gastaba el dinero por necesidad,
          ahora se lo gasta por vanidad.
Antes se necesitaba dinero para comprar,
          ahora se compra sin necesidad.
Antes el dinero era para ahorrar,
          ahora el dinero es para gastar.
Antes se valoraban a las personas por lo que eran,
          Ahora valen por lo que tienen.
Antes se valoraba la interioridad,
          ahora el valor esta en la apariencia.
Antes el cuerpo era parte de la persona,
          ahora el cuerpo es toda la persona.
Antes un chofer manejaba su coche,
          ahora el coche le maneja al chofer.
Antes el maestro ganaba por enseñar,
          ahora enseña para ganar.
Antes un médico ganaba por curar,
          ahora cura para ganar.
Antes la bebida era para calmar la sed,
          ahora lo que hay es sed de la bebida.
Antes los hombres programaban la T.V.
          ahora la T. V. programa a los hombres.
Antes decían que con dinero se conquistaba el cielo,
         ahora el cielo es el dinero.
Antes era: "Dios o el dinero"
         Ahora el DINERO ES DIOS.

Se ha hecho realidad generalizada, en la cultura postmoderna, aquel refrán popular que, antiguamente, solo se lo aplicaban, en forma irónica, a las personas avaras:
"Dios y el dinero: Lo segundo es lo primero"

Pensamiento:

Solo los grandes ideales dan sentido a nuestra vida


TRABAJO PRÁCTICO

  1. realizar dibujos y cuadro de valores positivos.
  2. ¿Cómo y donde se da la educación y formación de valores para vivir bien?
  3. glosario
-       Valores cristianos
-       Valores humanos
-       Injusticia
-       Dignidad
-       Ecumenismo
-       Democracia
-       Caridad




martes, 5 de abril de 2011

EL VALOR DE LA VIDA

Tema Nº 4
EL VALOR DE LA VIDA

1. Objetivo
Valorar la vida en todas sus dimensiones como verdadero don de Dios. Comprometemos a defender la vida humana desde su inicio hasta su término natural.


Historia de la realidad
Diario del ángel de un niño que no pudo nacer
5 de enero: Hoy ha empezado una nueva vida. Es un ser más pequeño que la cabeza de un alfiler, pero ya es personita. Todas sus características físicas y psicológicas están determinadas. Por ejemplo: Tendrá los ojos del papá y la sonrisa de la mamá.
21 de enero: Hoy aparecieron sus venas y su sangre. Tiene la forma de una coma (,). En este momento mide dos milímetros. Está adherido a la pared del vientre materno y se alimenta con la sangre y las energías de la mamá.
25 de enero: Su boca acaba de formarse. Dentro de unos dos años podrá hablar. Sus padres se inclinarán sobre su cuna y las primeras palabras que estos labios van a pronunciar serán: papá y mamá.
29 de enero: Desde hoy su corazón empieza a palpitar y no dejará de hacerlo hasta el fin de sus días.
28 de febrero: Apareció su cabeza, muy notoria. También el híga­do, los intestinos y los bronquios para la respiración. Empieza poco a poco a circular su sangre. Por dentro, su cabeza conten­drá el cerebro.
5 de marzo: Se ha definido su sexo. Será un hermoso niño. Quizá un héroe de la patria o un gran científico, o un santo... ¡Quién sabe!
24 de marzo: Ya se puede oír palpitar el corazón de este nuevo y precioso ser humano. Cuántos niños vienen al mundo con el corazón enfermo y tienen que hacerles operaciones costosas para salvarles la vida. Gracias a Dios, este niño está bien for­mado y sano. Será un varón lleno de vida, alegre, simpático, feliz. Todos se llenarán de alegría cuando él nazca.
26 de marzo: Hoy, la mamá, con el consentimiento de sus padres, asesinó al niño dentro del vientre por medio del aborto. Y Dios dijo: "Yo, personalmente, tomaré venganza de todo el que derrame sangre humana". (Génesis 9, 4) "Quien derrame sangre humana tendrá sangriento castigo porque toda criatura humana fue creada a imagen y semejanza de Dios". (Génesis 9, 6)
Reflexiona:…
¿Qué piensas sobre el aborto?
¿Qué opinas sobre el homicidio y suicidio?
¿Qué valor tiene para ti la vida?

Dios nos habla
"Dijo Dios: Hagamos el hombre a imagen nuestra, según nuestra semejanza... y creó Dios al hombre a imagen suya: a imagen de Dios lo creó; macho y hembra los creó.
Y así fue. Vio Dios que todo cuanto había hecho era muy bueno…”  (Génesis 1,26-27,31
Poesía para reflexionar
Tú nos diste la vida
Tú nos diste la vida para convivir
y nosotros lo llevamos todo a la muerte, a la guerra,
la competencia y a la indiferencia.
Tú nos diste árboles y bosques
y nosotros estamos talándolos.
Tú diste la primavera,
a los pájaros y ríos, a los peces,
y nosotros no hacemos más que contaminarlos
con residuos de las industrias.
La primavera se hace armonía
y los ríos quedan vacíos y el aire se corrompe.
Tú nos diste el equilibrio de la Creación
y nosotros la hemos desequilibrado,
y nos encaminamos al fracaso.
Nuestro tiempo pasa, Señor.
Danos tu tiempo para que podamos vivir.
Danos el valor de servir a la vida y no a la muerte.
Danos tu futuro a nosotros y a nuestros hijos.    (J. Moltmann)
Reflexiona…
¿Cuál es el mensaje del poema?
¿Qué acciones concretas te invita a adoptar este mensaje?
Explica el significado de las tres últimas líneas del poema.
La vida, don de Dios
La vida es un valor básico y fundamental que nace de Dios y sobre ella sólo Él tiene potestad.
En las primeras páginas de la Biblia se lee que Dios creó todo y que a todo ser viviente le ha dado la vida. "Y vio Dios que todo lo que había hecho era muy bueno, especialmente el hombre y la mujer, que fueron creados a imagen y semejanza de Dios". (Génesis 1, 26) Y Dios dijo al hombre: "Sean fecundos y multiplí­quense. Llenen la tierra y sométanla. Tengan autoridad sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo y sobre todo ser viviente que se mueve sobre la tierra". (Génesis 1, 28)
Además, cuando Cristo llegó al mundo, vino "para que tenga­mos vida y estemos siempre llenos de vida". (Juan 10, 10) Se refe­ría a la vida eterna que Él comunica y que da plenitud y sentido a nuestra existencia en este mundo. "El hombre es por natura­leza y por vocación un ser religioso. Viniendo de Días y yendo hacia Dios, el hombre no vive una vida plenamente humana si no vive libremente su vínculo con Dios". (Catecismo C. 44)
Problemas morales que acechan la vida humana
La vida, para muchos y en la sociedad actual, ha perdido valor y en su lugar está entrando como valor cotidiano la "cultura de la muerte"; es decir, el egoísmo, la violencia, los intereses, como son el dinero y el poder, que están por encima de la vida.

PRIVACIÓN DE LA VIDA
Suicidio.- Es el acto u omisión que se efectúa con el deseo de quitarse la vida. Se trata de una debilidad interna del sujeto que no encuentra una razón para vivir y que es incapaz de enfren­tarse a la realidad. Se lo considera como un pecado grave por­que se usurpa el dominio de Dios sobre la vida. Ante esta situa­ción, Dios constantemente representa una llamada a la vida, está siempre aliado del desvalido.
Guerra.- La guerra y la violencia física manifiestan un compor­tamiento agresivo de las personas.
La guerra trae muerte y sufrimiento, cuyas consecuencias difícil­mente pueden justificarse por la obtención de otro bien mayor.
Se debe condenar de manera absoluta la guerra nuclear y criti­car el armamentismo, no sólo como gasto económico, sino como negocio integrado al sistema de la economía mundial.
Lo que se debe hacer es educar para el encuentro, el diálogo, la reconciliación. Es urgente la implantación del valor evangéli­co de la paz.
Homicidio.- Es la eliminación del ser humano de manera inten­cionada y sin causa.
Todo ser humano, desde el momento de su existencia, debe ser respetado. Nadie tiene derecho sobre la vida del otro, ni los intereses particulares, políticos, ideológicos o religiosos, porque toda criatura es muy querida por Dios. Se excluyen las situaciones de accidente y defensa personal.
Pena de muerte.- Tres razones se manejan como motivo para la existencia de esta práctica: defensa del orden público, disuasión para potenciales criminales y la expiación del mal realizado.
En relación con este tema, la historia señala que los primeros cristianos fueron abolicionistas, dado el mensaje de misericor­dia y perdón de Jesús.
En el siglo IV, con el ingreso del cristianismo en las estructuras políticas, se pasa del rechazo de la pena de muerte a la tole­rancia, reconociendo al soberano la potestad de aplicar esta pena. Hoy, la Iglesia sigue el camino abolicionista.

ATENTADOS CONTRA LA VIDA
Terrorismo.- Ésta es una forma injusta de asesinar inocentes y no se justificará nunca, ya que la violencia engendra siempre más violencia.
Tráfico de niños.- Es un crimen que no reconoce fronteras; se ha extendido en forma alarmante, sobre todo en los países de mayor pobreza.
Las redes del tráfico de niños obtienen ganancias similares al narcotráfico o al tráfico de armas.
Para las personas que están dentro de esta actividad criminal, los niños se han convertido en objeto mercantil. ¡Esto se debe denunciar!
Accidentes de tránsito.- Para muchos jóvenes que quieren seguir algunos modelos de conducta presentados por los medios de comunicación, el simple hecho de conducir se ha convertido en sinónimo de diversión.
Este hecho llega a ser una causa de mortalidad porque se actúa irresponsablemente. Sin embargo, la informalidad no está presente sólo entre los jóvenes que buscan este tipo de diver­sión, sino también entre los conductores de vehículos del servi­cio público, ya que muchas veces actúan inconscientemente por­que no respetan las normas de tránsito: cargan combustible con pasajeros, conducen a altas velocidades, no hacen mantenimien­to a sus vehículos, etc.
Tortura.- Con esta práctica se rompe el núcleo más íntimo de la persona. Se trata del"... sufrimiento físico o mental infligido en forma deliberada, sistemática o caprichosa por una o más per­sonas, actuando solas o bajo las órdenes de cualquier autori­dad, con el fin de forzar a otra persona a dar informaciones, a hacerla confesar o por cualquier otra razón". (29 Asamblea Médica Mundial de Tokio, 1975)
Huelga de hambre.- Si bien la Iglesia no llegó a un consenso respecto a la legitimidad de la huelga de hambre, se la acepta como un gesto último, luego de haber agotado otras vías de solución para superar situaciones de injusticia por parte de una autoridad y llamar la atención de la población para que influya en esa solución.

INTERRUPCIÓN DE LA VIDA
Aborto.- Es la interrupción del embarazo cuando el feto todavía fe' no es viable (28 semanas).
El aborto espontáneo no trae consideraciones morales, sólo el provocado. En este último caso se considera:
Aborto por razones congénitas: Liberarse del feto porque éste presenta malformaciones congénitas.
Aborto terapéutico: Preserva la salud de las madres.
Aborto por motivos sociales: Embarazos que presentan seria dificultad para la vida social de la mujer.
La Iglesia está en contra del aborto y defiende esta posición: desde el momento de la fecundación del óvulo, queda inaugu­rada una vida que no es del padre ni de la madre, sino del nuevo ser humano que se desarrolla por sí mismo. Se debe tener siempre en cuenta que el valor moral fundamen­tal es la importancia de la vida humana, por eso se la debe res­petar incluso desde su fecundación.
Eutanasia.- Es provocar directa o deliberadamente la muerte del enfermo para evitar sufrimientos absurdos. Sin embargo, la moral cristiana defiende el valor de la vida y condena cualquier tipo de eutanasia.
OTRAS FORMAS DE ATENTAR CONTRA LA VIDA
A lo largo de la historia han existido, y aún hay, hombres y muje­res que han luchado por la defensa de la vida y la construcción de la paz. Entre ellos: Gandhi, que luchó contra la injusticia en la que vivían los más oprimidos de su país; Martín Luther King, la madre Teresa de Calcuta, Luís Espinal, Rigoberta Menchú... En la actualidad, la dignidad y el respeto a la vida están en con­tinuo peligro y los atentados contra ella son cada vez mayores:
· El consumo de productos nocivos para la salud o que per­turben las facultades mentales del ser humano: drogas, alcohol, tabaco, que muchas veces son el resultado de los problemas familiares y los malos amigos.
· Forma de vida desordenada o autodestructiva debido a la falta de atención hacia nuestro propio cuerpo: abuso en el trabajo, en la comida, en las horas dedicadas a dormir...
· Agresiones físicas a las personas: delincuencia, atentados racistas, vandalismo...

Defensa de la vida
La afirmación de que la vida humana es un valor en sí, un valor básico y fundamental, parecería algo obvio, pero la realidad actual contradice esta afirmación tan natural.
La vida y dignidad humanas están continuamente cuestionadas (suicidios, homicidios, secuestros, guerras, torturas). Esto no implica, de ninguna manera, un pesimismo frente al hoy de la historia ni una desconfianza en el hombre. Lo único que se pide es realismo y una gran capacidad de discernimiento.
Cada vez que rezamos el Credo decimos: "Creo en la vida eter­na". Esto implica creer en la vida, quererla, luchar por ella y defenderla, porque cuando nos faltan esos valores, perdemos la perspectiva, el sentido... Es el atentado contra la vida.

La vida va más allá del hecho biológico de nacer y de existir. Cuando un nuevo ser humano viene al mundo, en su propia naturaleza trae necesidades que parten del derecho primario que es vivir. Sin embargo, la gran injusticia social atenta contra el derecho a la vida y, por extensión, al resto de los derechos humanos, muy especialmente los económicos, sociales y culturales, que afectan definitivamente su pleno desarrollo.

ACTIVIDADES
Cuestionario:
¿Por qué debemos respetar la vida ajena?
¿Qué debes hacer para proteger y cuidar tu vida?
¿Cómo puedes ayudar a los demás a valorar el don de la vida?
Vocabulario:
-          Dignidad
-          Aborto
-          Atentado
-          Abolición
-          Criminal
-          Injusticia
-          Muerte
Trabajo de grupo  (optativo)
Realicen un periódico mural con el título: Defendamos la vida.

DERECHOS HUMANOS

TEMA Nº 3

LOS DERECHOS HUMANOS EN BOLIVIA Y EL MUNDO

Objetivo.- Orientar en la práctica real y concreta de conductas para un trato interpersonal que realcen el valor del respeto a los derechos de la persona

ANALIZANDO NOTIAS DE LA REALIDAD
(Poner el titulo a este artículo de la prensa)

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A doscientas personas les prometieron un buen salario y otros beneficios; les llevaron al campo a cosechar arroz. Allí las cosas fueron distintas de las promesas realizadas ¡Les habían engañado!
Estuvieron una semana sin comida, sin médico, sin remedios y bebían agua de los pozos contaminados... Dos personas ya habían muerto.
Después de varios días llegó el contratista llevándoles comida, pero los precios eran tan altos que casi todo el salario lo gastaban en cómprala. Dormían en barracas entre ratas y culebras, picadas por los mosquitos... Al terminar la cosecha, sólo habían ganado 210 bolivianos. ¿Les alcanzará para mantener a su familia?
                                                                                                     (El Diario, 4 de abril de 2008)
DIOS NOS HABLA
“La libertad se ejercita en las relaciones entre los seres humanos. Toda persona, creada a imagen de Dios, tiene el derecho natural de ser reconocida como un ser libre y responsable. Todo hombre debe prestar a cada cual el respeto al que tiene derecho. El derecho al ejercicio de la libertad es una exigencia inseparable de la dignidad de la persona, especialmente en materia moral y religiosa. (cf DH 2) Este derecho debe ser reconocido y protegido civilmente dentro de los límites del bien común y del orden público (cf DH 7) porque Dios creó, de un solo principio, todo el linaje humano”. (Catecismo C. 1736-360)

ORACIÓN DE FE
Señor, ¡con cuánto cariño nos has hecho tú y qué contento estabas con tu obra de arte! Pero... ¡cómo evolucionamos, Señor y nos convertimos en lobos unos con otros!
Has puesto en nuestro corazón tanta capacidad de amar para que todos seamos felices y no nos destruyamos mutuamente. Pero nosotros, Señor, preferimos nuestros propios intereses y olvidamos a los hermanos.
Has previsto, Señor, la inteligencia para cuando falle el corazón, por eso nos organizamos y nos damos leyes para defendernos y hacer de este mundo un lugar más habitable.
El amor, por una parte, nos nivela al hacernos a todos hermanos e iguales, pero, por otra, Señor, desnivela porque engrandece al que más ama. Los derechos que todos tenemos por ser personas, los hombres los convertimos en leyes para defender a los más débiles de las uñas del más fuerte. Si reina el amor, sobran los derechos. Danos, Señor, corazón de carne para amarnos profundamente.
Amén
LOS DERECHOS EN LA HISTORIA DEL HOMBRE
La noción de derechos humanos se ha desarrollado en la época moderna; tiene sus fundamentos en dos pilares de la civilización occidental: la religión judío-cristiana y la cultura grecorromana. 
                                                                                                                                          
La actual afirmación de los derechos humanos es resultado de una larga evolución en la historia de la humanidad, tanto en la conciencia humana como en las realizaciones concretas.
                                                                                                                                                        
En la cultura occidental, durante la Edad Media, se encontraron testimonios que hacen referencia a la concesión de algunos derechos a determinadas personas o grupos dentro de la sociedad. No son todavía declaraciones de derechos humanos tal y como los entendemos actualmente, ya que la conciencia clara y universal de esos derechos es propia de los tiempos modernos.
Las declaraciones que fundamentan la estructura política y jurídica de la sociedad moderna comenzaron con la declaración de derechos en Virginia (EE UU) el 17 de junio de 1776. Se trata del primer documento que contiene un catálogo específico de derechos del hombre y del ciudadano. En él se enumeran los relativos a la vida, la libertad y la búsqueda de felicidad. A esta declaración siguen las de los otros estados norteamericanos.
Después de estas experiencias, se redactaron otras declaraciones importantes:

-       Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano (29 de septiembre de 1789), adoptada por la Asamblea Constituyente francesa, donde se afirma que “el fin de toda asociación política es la conservación de los derechos naturales e imprescriptible del hombre”. Estos derechos son la libertad, la propiedad, la seguridad y la resistencia a la opresión. La búsqueda de garantías para estos derechos dio lugar al nacimiento de las constituciones en los diversos estados.

-       Declaración Universal de Derechos Humanos (10 de diciembre de 1948), adoptada por la Asamblea General de Naciones Unidas (ONU). En este texto se conjugaron los derechos individuales y los derechos sociales. Tiempo después, también en el marco de la ONU, se estableció una serie de pactos que ampliaban y concretaban los contenidos de los derechos humanos ya asentados en la declaración de 1948. Así, el 16 de diciembre de 1966 se aprobó el pacto internacional de derechos civiles y políticos, y el pacto internacional de derechos económicos, sociales y culturales. Estos pactos recogieron los derechos de la declaración, pero le otorgaron nuevos matices y algunas innovaciones. En 1959 se dictó la Declaración de los Derechos de los Niños y en 1967 la declaración para eliminar a discriminación de la mujer.

RESPETO A LOS DERECHOS HUMANOS
En el mundo son innumerables las denuncias de violaciones a los derechos humanos. Es evidente que estos derechos son cuestión de vida o muerte para personas y pueblos, especialmente para los millones de seres humanos que viven en la pobreza actualmente, cuyos derechos son absolutamente precarios. Pero la conciencia de los derechos humanos avanza en la medida que haya personas dispuestas a luchar por ellos.
En este sentido, la Iglesia anima a los creyentes a trabajar para que todas las personas, especialmente las menos favorecidas, tengan condiciones de vida dignas y puedan llegar a su propia perfección. Para lograr este bien común, es necesario que se respeten los derechos de la persona, que se le facilite lo necesario para vivir dignamente: alimento, vivienda, salud, trabajo, educación... y que disfrute de una estabilidad y de una seguridad que se consiguen por medio de la paz.
Aunque la Iglesia no puede identificarse con una comunidad política ni con un partido político, “es propio de su misión emitir un juicio moral, incluso en cosas que afectan al orden político, cuando lo exijan los derechos fundamentales de la persona o la salvación de las almas”.  (Catecismo C. 2246)

MIS DERECHOS, TUS DERECHOS
Todos tenemos derecho a tener lo más necesario para desenvolvemos como personas; por ejemplo, un niño tiene derecho a no ser discriminado, a una protección especial, a un nombre y a una nacionalidad, a crecer y desarrollarse en buena salud, a una atención adecuada a su estado de salud física y mental, a crecer en un ambiente de afecto y de seguridad, y a recibir educación gratuita.
Sin embargo, no sólo se trata de exigir derechos y olvidar nuestras responsabilidades o deberes, especialmente los que tenemos con el prójimo, que es otra persona de derecho; es justo recordar que a todo derecho le corresponde una obligación.
Todos necesitamos una familia donde nos sintamos protegidos, queridos y logremos encontrar confianza, pero también requerimos que a nuestro alrededor haya paz, libertad, justicia, verdad y seguridad ciudadana.

DECLARACION UNIVERSAL DE LOS DERECHOS HUMANOS

Artículo 1. Todos los hombres nacen libres e iguales en dignidad y derechos.
Artículo 2. Todos los hombres, sin distinción alguna, en especial de raza, color, sexo, lengua, religión, convicciones políticas o de otro orden, origen nacional o social, condición económica, nacimiento u otras circunstancias, pueden apelar a todos los derechos y libertades contenidos en esta declaración.
Artículo 3. Toda persona tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad personal.
Artículo 4. Nadie debe estar sometido a esclavitud o a servidumbre; la esclavitud y la trata de esclavos están prohibidas en todas sus formas.
Artículo 5. Nadie debe estar expuesto a tortura ni a tratos o castigos inhumanos o humillantes.
Artículo 6. Toda persona tiene derecho al reconocimiento en todas partes de su personalidad jurídica.
Artículo 7. Todos los hombres son iguales ante la ley y tienen derecho, sin distinción, a la misma protección legal contra toda discriminación que vulnere esta declaración y contra toda incitación a tal discriminación.
Artículo 8. Toda persona tiene derecho a un recurso efectivo ante los tribunales nacionales competentes, que le ampare contra violaciones de los derechos fundamentales reconocidos por la Constitución o por la ley.
Artículo 9. Nadie deberá ser arbitrariamente arrestado, detenido o desterrado.
Artículo 10. Toda persona tiene derecho, en condiciones de plena igualdad, a ser oída de forma pública y adecuada ante tribunales independientes e imparciales para la determinación de sus derechos y obligaciones o para el examen de una acusación contra ella en materia penal.
Artículo 11. Toda persona acusada de un delito tiene derecho a que se la considere inocente mientras no se pruebe su culpabilidad de acuerdo con las leyes y en un juicio público en el que se le hayan asegurado todas las garantías necesarias para su defensa.
Artículo 12. Nadie debe estar sujeto a la injerencia arbitraria en su vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia, o ataques a su honra y su reputación. Toda persona tiene derecho a la protección de la ley contra tales injerencias o ataques.
Artículo 13. Toda persona tiene derecho a circular libremente y a establecerse en cualquier Estado.
Artículo 14. En caso de persecución, toda persona tiene derecho a buscar y a encontrar asilo en otros países.
Artículo 15. Toda persona tiene derecho a una nacionalidad.  
Artículo 16. Los hombres y las mujeres núbiles, sin consideración de raza, nacionalidad o religión, tienen derecho a contraer matrimonio y a fundar una familia.
Artículo 17. Toda persona tiene derecho a la propiedad, individual y colectivamente.
Artículo 18. Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión.
Artículo 19. Toda persona tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión.
Artículo 20. Todos los hombres tienen derecho a reunirse para fines pacíficos y a integrarse en asociaciones.
Artículo 21. Toda persona tiene derecho a participar en el gobierno de su país directamente o por medio de representantes libremente elegidos.
Artículo 22. Toda persona, como miembro de la sociedad, tiene derecho a la seguridad social y a conseguir, mediante disposiciones nacionales o la colaboración internacional y conforme a la organización y a los medios de cada Estado, los derechos económicos, sociales y culturales que sean necesarios para su dignidad y para el libre desarrollo de su personalidad.
Artículo 23. Toda persona tiene derecho al trabajo, a la libre elección de su oficio, a condiciones adecuadas y satisfactorias de trabajo y a protección contra el desempleo.
Artículo 24. Toda persona tiene derecho a descanso y tiempo libre especialmente a una delimitación adecuada de las horas de trabajo y a vacaciones regulares pagadas.
Artículo 25. Toda persona tiene derecho a un nivel de vida que pueda asegurarle a ella y a su familia la salud y el bienestar.
Artículo 26. Toda persona tiene derecho a la educación gratuita.
Artículo 27. Toda persona tiene derecho a tomar parte libremente en la vida cultural de la comunidad, a gozar de las artes y a participar en el progreso científico y en sus resultados.
Artículo 28. Toda persona tiene obligaciones para con la comunidad, único ámbito en el que puede obtener el libre y pleno desarrollo de su personalidad.

-       Todos los niños y niñas tienen el derecho a recibir educación gratuita.
-       Los niños tienen derecho a una protección especial, a crecer en un
  ambiente de afecto y seguridad, pero...


DIGNIDAD HUMANA
Todo hombre y toda mujer tienen en si una nobleza inviolable que ellos mismos y los demás deben respetar y hacer respetar sin condiciones: su dignidad, que es un valor que toda vida humana merece por si misma en cualquier circunstancia. Por consiguiente, la Iglesia condena todo menosprecio, reducción o atropello a las personas y a sus derechos inalienables; todo atentado contra la vida humana, desde la oculta en el seno materno hasta la que se está agotando en la ancianidad: toda violación o degradación de la convivencia entre los individuos, los grupos sociales y las naciones. Se entiende que todo abuso a la dignidad del hombre es atropello al mismo Dios, de quien es imagen.
La dignidad del hombre verdaderamente libre exige que no se deje encerrar en los valores del mundo, particularmente en los bienes materiales, sino que se libere de cualquier esclavitud, ya que como ser espiritual tiene la misión de ir más allá, hacia el plano superior de las relaciones personales, en donde se encontrará consigo mismo.
La dignidad de los hombres se realiza en el amor fraterno, entendido con toda la amplitud que le ha dado el Evangelio y que incluye el servicio mutuo, la aceptación y promoción práctica de los otros, especialmente de los más necesitados.

EL SUEÑO DE DIOS
Cuentan los sabios que un día Dios tuvo un maravilloso sueño. Soñó que el mundo era un precioso jardín, un paraíso. Brillaba el Sol y con su calor llenaba de alegría a todos los hogares, de unidad a los barrios, de paz a los países, de solidaridad a las naciones.
No había pobres y nada de violencia; la gente había olvidado qué era pelearse, gritar, insultar o mentir... Todos eran iguales, tenían los mismos derechos, se respetaban y ayudaban mutuamente.
Había desaparecido de los diccionarios las palabras asesinato, odio, rencor, maldad, injusticia, opresión, explotación... Hasta los nombres de algunas calles reflejaban aquella situación: calle de la Paz, calle de la Amistad, calle de la Alegría... Y dicen los sabios que al despertar, Dios dijo: ¡Qué alegría siento! ¡Ése es el mundo que yo siempre quise!

TRABAJO FINAL DEL TEMA
  1. Cuestionario.
- ¿Como y cuando se atenta contra los derechos de los demás?
- ¿Qué relación existe entre derechos humanos y dignidad?
- ¿Cuáles son los derechos humanos que más se vulneran en la actualidad?

  1. Completar los decretos del hombre que cree en Dios.
• Algunas personas enteradas del sueño de Dios, han tratado de plasmarlo en decretos para que tengamos una vida más llevadera.
1 Queda decretado que nadie es superior a nadie.
2. Queda decretado que todo se resolverá con diálogo y comprensión.
3. Queda decretado que al interior de las familias todos se tendrán cariño y que no existirán peleas. Los hombres nunca mas golpearán a sus esposas ni maltratarán a sus hijos.
4 Queda decretado que todos tenemos los mismos derechos.
5 Queda decretado que nos respetaremos mutuamente.
6. Queda decretado.............................................................................................................
7. Queda decretado.............................................................................................................
8. Queda decretado.............................................................................................................
9. Queda decretado.............................................................................................................
10. Queda decretado...........................................................................................................